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guíaviajesvirtual.com - Venezuela - La Divina Pastora - Iglesia de Santa Rosa - Estado Lara - Venezuela

La Divina Pastora

La Divina Pastora Patrona del Estado Lara, es una de los iconos religiosos más importantes de Venezuela, una de las vírgenes más queridas y seguidas de esa zona del país. Los larenses la veneran con especial cariño y devoción, regalándole sombreros y trajes de telas preciosas, algunos de ellos encargados a los modistos más afamados del mundo, motivo por el cual muchas personas comentan que no hay mujer en Venezuela que tenga un vestuario más lujoso que el de la Divina Pastora.

 

 

El comienzo de la veneración por la Divina Pastora se remonta al año de 1736, fecha en que el párroco de Santa Rosa encargó a un famoso escultor que le hiciera una estatua de la Inmaculada Concepción. No obstante, por una extraña equivocación, en lugar de la Inmaculada, llegó al pueblo la imagen de la Divina Pastora. De inmediato el párroco quiso devolverla, pero por mucho que lo intentaron, no pudieron levantar el cajón donde habían colocado la imagen. A partir de este momento la población interpretó este raro acontecimiento como señal de que la Divina Pastora quería quedarse entre ellos. Posteriormente, durante los sucesos del terremoto de 1812, el templo donde se veneraba la Divina Pastora fue destruido, pero su imagen quedó milagrosamente intacta, hecho que reforzó la creencia de los fieles de Santa Rosa de que la Virgen quería quedarse siempre entre ellos para protegerlos.

La imagen de la Divina Pastora, se encuentra en la Iglesia de Santa Rosa, población cercana a Barquisimeto. Ubicada entre la calle Simón Rodríguez y Monseñor Aguedo Felipe Alvarado. Edificación cuyos orígenes constructivos se remontan al siglo XIX. Posee una planta rectangular que se asienta en una parcela aislada en pleno centro histórico de Santa Rosa. El interior de la iglesia presenta tres naves, separadas entre sí por arcadas de medio punto que reposan sobre columnas. El presbiterio o altar mayor se localiza al final de la nave central, separado de ésta por escalones y arco de medio punto. Su techo es una cúpula con linterna. En él se encuentra el retablo que alberga un nicho especial, donde es cuidada celosamente por los santarroseños, esa imagen tan significativa es la patrona venerada hoy por los barquisimetanos y es considerada pura bondad, la madre de todos, la virgen del pueblo.

Se trata de una imagen de vestir, articulada, con apariencia de maniquí, que representa a la Divina Pastora, en posición sedente. La cara, las manos y los pies están tallados en madera, recubiertos de yeso y pintados. La imagen tiene la cabeza ligeramente ladeada hacia su izquierda, lleva una larga cabellera, el rostro refleja una expresión serena y gentil. Los brazos extendidos a los lados y las piernas son listones de madera coloreados de azul. Con su brazo izquierdo sostienen al Niño Jesús, de cabello corto y oscuro, con los brazos extendidos a los lados, y viste túnica. Con la mano derecha sostiene un báculo de metal. Las articulaciones están sujetas con clavos y el torso también es de madera. Tiene un vestuario completo, compuesto de traje, zapatos y sombrero, que le dan una imagen muy agraciada y natural.

Según consta en documentos la imagen de la Divina Pastora de Santa Rosa fue adquirida entre 1715 y 1724, traída de Sevilla, España, aprovechando que en ese momento tenía mucho auge la devoción pastoril de la virgen y se acostumbraba importar las imágenes religiosas. Las imágenes articuladas como la de la Divina Pastora generalmente venían desarmadas para facilitar su traslado o también podían traer por separado la cabeza, los pies y las manos y luego se realizaba en el lugar la armazón de madera que conformaba el cuerpo.

Se trata de una imagen de vestir, articulada, con apariencia de maniquí, que representa a la Divina Pastora, en posición sedente. La cara, las manos y los pies están tallados en madera, recubiertos de yeso y pintados. La imagen tiene la cabeza ligeramente ladeada hacia su izquierda, lleva una larga cabellera, el rostro refleja una expresión serena y gentil. Los brazos extendidos a los lados y las piernas son listones de madera coloreados de azul. Con su brazo izquierdo sostienen al Niño Jesús, de cabello corto y oscuro, con los brazos extendidos a los lados, y viste túnica. Con la mano derecha sostiene un báculo de metal. Las articulaciones están sujetas con clavos y el torso también es de madera. Tiene un vestuario completo, compuesto de traje, zapatos y sombrero, que le dan una imagen muy agraciada y natural.

En Venezuela, la devoción a la Divina Pastora se extendió durante el siglo XVIII. En el nombre de los pueblos fundados por misioneros aparecía con frecuencia el titulo pastoril de la virgen. La Divina Pastora forma parte de la vida cotidiana del estado Lara. Principalmente en la ciudad de Barquisimeto y en el pueblo de Santa Rosa, es común que hospicios, ancianatos, conventos, negocios y viviendas lleven el nombre de la virgen, como también escuchar el nombre de pastor o pastora adjudicado a las personas. La virgen pastora enaltecida primero por el padre Bernal y luego por el padre Macario Yépez, permanece rodeada de gala y hermosura en su altar de la Iglesia Santa Rosa.

Finalmente, a mediados del siglo XIX, en Venezuela tuvo lugar un acontecimiento que contribuiría a la consolidación definitiva de la Divina Pastora como patrona del estado Lara. Cuenta la historia que el día 14 de enero de 1856 el padre José Macario Yépez, párroco de la Iglesia de La Concepción de Barquisimeto de entonces, convocó unas rogativas en Barquisimeto con motivo de la epidemia de cólera que azotaba a la población. Los santarroseños asistieron a la ceremonia con la Divina Pastora. El padre Yépez inició las suplicas pidiendo el fin de la epidemia y cuentan que, como acto de fe, el padre ofreció su vida a la virgen. Milagrosamente, la epidemia cesó y el padre Yépez murió en ese mismo año. Fue así como la Divina Pastora se convirtió en la virgen más venerada de los barquisimetanos. Desde entonces, todos los 14 de enero éstos suspenden sus actividades diarias para celebrar su fiesta en honor a la virgen. En la plaza Macario Yépez, nombrada así en honor al padre, se reúnen las autoridades civiles, militares y eclesiásticas junto a todos los feligreses mientras orquestas famosas como la Pequeña Mavare interpretan canciones del repertorio larense y allí esperan la llegada de su patrona. Los periódicos locales anuncian previamente la ruta de la virgen hacia la Catedral de Barquisimeto. Al amanecer del día 14 las campanas indican el advenimiento de la misa mientras que por las calles de Barquisimeto llega la romería desde Santa Rosa al son del ruido de fuegos explosivos, la música y las plegarias. La primera parada es en la plaza Macario Yépez y de allí se movilizan hacia la avenida Morán hasta la Venezuela y, al caer la tarde, la virgen llega a la catedral. Por tres meses aproximadamente la virgen visita las diferentes parroquias del municipio.

Es por esto que en recuerdo de ese hecho, Cada 14 de enero y por disposición del presbítero J. M. Raldiriz, la virgen es adornada y embellecida para ser llevada en una procesión multitudinaria y fervorosa, a Barquisimeto desde su iglesia de Santa Rosa, con el fin de conmemorar ante la Cruz Salvadora la rogativa del pueblo que en 1856 tenia por objeto pedir el fin de la epidemia de cólera, posteriormente, emprende el camino de regreso a su pueblo natal, pasando por los templos e iglesias de las diferentes parroquias.

En la Redoma hacia la intercomunal Barquisimeto - Cabudare, se encuentra el Monumento a la Divina Pastora. Imagen de bulto, de color verde, que mide alrededor de 3 m de altura aproximadamente y recrea la figura de la Divina Pastora, sentada con el niño. La figura femenina tiene la cabeza inclinada hacia abajo y el rostro de frente. El cabello largo y peinado con bucles, lleva sombrero de ala ancha. Rostro sereno, con labios y nariz perfilada. Viste traje compuesto de camisa cerrada con mangas largas, abombadas en la parte superior, drapeadas en la inferior y cerradas en la muñeca. Los hombros están cubiertos por un manto pequeño. Lleva falda doble, amplia y con pliegues. Con su mano derecha apoyada sobre el cuerpo sostienen un báculo, similar al usado por los pastores, con el brazo izquierdo carga al niño, que está sentado sobre sus piernas. De cabello corto y rizado, rostro plácido y sereno, de cuerpo robusto, su brazo derecho flexionado se apoya sobre el pecho, con el dedo índice extendido sostiene unas flores mientras que su brazo izquierdo está extendido. El niño viste túnica y está descalzo, tiene las piernas cruzadas al frente. La virgen y el niño están acompañados por siete ovejas blancas, de 1 m de altura y de ancho aproximadamente, robustas y con rostros gráciles y simpáticos, con texturas en algunas partes del cuerpo que simulan la lana. Éstas se encuentran alrededor de la imagen, de pie, echadas o incluso recostadas del cuerpo de la virgen. La pieza se emplaza sobre un podio escalonado de 5 m de largo por 3 m de ancho aproximadamente, recubierto con lozas oscuras cuadradas.


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