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Estado Vargas

Mitos y Leyendas del Estado Vargas

Mitos y Leyendas del Estado Vargas

Leyenda del tigre mano ‘e plomo: data de las décadas del sesenta y setenta. Según ella, el ánima de este tigre ronda una de las curvas de la carretera de Caruao, la Curva El Tigrillo, asustando a los caminantes nocturnos que transitan por la zona a altas horas de la noche. Se dice que el Tigre mano’e Plomo dejaba sus huellas en el pozo de Santa Clara y asustaba a la población con sus rugidos. La leyenda se hizo popular cuando una anciana de la región desapareció y se sospechó que el tigre se la había comido en la curva donde supuestamente aparece el ánima del animal.

Protección del hogar: Detrás de las puertas de los hogares se pueden colocar diversos objetos de valor mágico-religiosos, los cuales, según sus dueños, pueden proteger las casas de las influencias negativas y de la mala suerte, así como garantizar la prosperidad y la fortuna. Estas protecciones pueden ser pencas de sábilas atadas con una cinta roja, estampas de santos, de la Virgen o de los arcángeles, e incluso reproducciones de la oración de la custodia del hogar. Otros objetos que sirven de protección de los hogares son herraduras, estrellas de David o cruces de palma bendita.

El cristofué: Según reza la tradición, el canto del cristofué, canto que suena igual que su nombre: cristofué, cristofué, anuncia la finalización de las lluvias. Cuando este pájaro canta se supone que el cielo se despejará y que las nubes de lluvia se alejarán.

Perros que anuncian la muerte: Los habitantes de la región prestan mucha atención a los aullidos de los perros a mitad de la noche. Según ellos, cuando esto ocurre un vecino morirá en los próximos días. Este aullido que anuncia la muerte tiende a ser lúgubre y profundo, y suena como si se produjera en varios lugares al mismo tiempo. La única forma de protegerse cuando este aullido irrumpe en la noche es rezar varias veces el Padre Nuestro.

El pájaro negro: En los alrededores del bloque 13 de Guaracarumbo se dice que hay un pájaro negro que tiene la facultad de convertirse en una bruja. Cuando el pájaro aparece, se escucha un golpe muy pesado como de algo que cae desde las alturas en los techos de las viviendas. Cuando los vecinos se asoman para ver qué ha producido ese sonido, pueden ver al pájaro transformado en bruja.

Fervor tamborero: La historia del fervor de Benita por el tambor es contada por los lugareños para enseñar a las mujeres a no ser zalameras y a que no dejen sus responsabilidades por la diversión, puesto que pueden ser tentadas por el Diablo. Cuenta la leyenda que Benita era una mujer tan aficionada al baile de tambor que era capaz de dejar a su esposo y a sus hijos con tal de irse a bailar. Una vez Benita oyó repiques de tambor, a pesar de no estar cercanas las fiestas de San Juan. Cayendo en la tentación de bailar y disfrutar, Benita corrió siguiendo el sonido de donde provenía la música. Al llegar al pueblo se dio cuenta de que nadie estaba tocando. Los tambores siguieron sonando y Benita nunca encontró el lugar de dónde provenía el sonido. Perdida entre la maleza y asustada por la soledad, Benita se dio cuenta de que estaba recibiendo un castigo por su irresponsabilidad y se dijo: “Esas son cosas del Malvado, él no me va a perder por zalamera- oye tambor”.

Leyenda del hombre de la medalla: Se dice que en una casa de la fortaleza de Carayaca aparece el ánima de un hombre, del cual casi siempre sólo se veía la sombra. A pesar de ser un espíritu, se oyen sus pasos al caminar. Se dice que lleva un machete y que usa una cadena tan larga que arrastra la medalla por el suelo. Se supone que el hombre de la medalla -nombre con que se conoce al espectro- es el alma en pena de un alemán, ya que supuestamente es alto, rubio y de piel muy blanca.

La mujer de Mare: Se cree que a altas horas de la noche una misteriosa mujer aparece en algunas zonas de Mare y asusta a los caminantes nocturnos que la contemplan. El profesor Porfirio Liendo afirma haberse encontrado hace muchos años con esta mujer. Una vez en la noche se acercó a una laguna de aguas negras y vio a una mujer chapoteando en ella, cargando a un niño en sus brazos. Porfirio se le acercó para verificar si la mujer se encontraba bien y si necesitaba ayuda. Como respuesta a su pregunta, la mujer hizo una espantosa mueca y profirió un terrible alarido antes de que él, aterrado, huyera del lugar.

Cruz de palma bendita: Desde que el Cristianismo llegó a Venezuela existe en el país la tradición de la Cruz de Palma Bendita. En Montesano la tradición data de 1958, fecha en la que se fundaron las primeras iglesias y capillas en el sector. Con la recolección de las palmas y posterior manufactura de las cruces, se conmemora la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén durante el Domingo de Ramos. En este día, después de recoger las palmas, éstas son bendecidas por el sacerdote. Después de la bendición, los fieles se llevan las palmas a sus casas y con ellas hacen cruces que protegerán sus hogares, sus tambores e inclusive a sí mismos, al llevar las cruces en sus carteras.

La Casa Guipuzcoana y sus fantasmas: La Casa Guipuzcoana, edificación que ha sido telón de fondo de numerosos hechos históricos, entre ellos la detención el 31 de julio de 1812 del generalísimo Francisco de Miranda y en 1813 de José Félix Ribas, resalta también por los fantasmas que, según los vecinos del sector, habitan en ella. Un anciano, ya fallecido, contó que durante su infancia, mientras jugaba al escondite con otros niños, conoció a los fantasmas de la casa. Los niños, escondidos en la casa a eso de las nueve de la noche, vieron una imagen vestida de blanco que saltaba de un lado para otro como un acróbata. Aterrados, el testigo y sus amigos huyeron a toda prisa de la casa.

La montaña de Marisabel: fue, a principios de siglo, una zona agrícola. Se cuenta que en ese tiempo la mujer de un campesino salió a buscar agua a una quebrada cercana, pero nunca regresó. Más tarde, se encontró desgarrada la ropa de la mujer. Los campesinos y su esposo supusieron que había sido devorada por una fiera. Desde ese entonces la montaña adoptó el nombre de la mujer desaparecida, Marisabel.

Leyenda de la Sayona: según la leyenda, una mujer de ultratumba que asustaba a todo el que pasara por el olivo de Pueblo Nuevo en Naiguatá. Si bien actualmente el olivo no existe y en su lugar hay una calle asfaltada rodeada de casas, los lugareños siguen contando historias protagonizadas por la Sayona. Sin embargo, las apariciones de este personaje en Pueblo Nuevo son cuestionadas, pues se dice que en realidad se trataba de personas del pueblo que se cubrían con mantos blancos y se hacían pasar por el espectro para asustar a quienes pasaran por el olivo a media noche.

La curva de los 7: es muy conocida por los habitantes y chóferes de la zona, debido a la gran cantidad de accidentes automovilísticos que han ocurrido ahí. Se llama de esta forma porque hace cuarenta años hubo un choque en el que perdieron la vida siete integrantes de una misma familia. Esta curva sirve de referencia a los turistas y a las personas de la zona.

Ánima de la botella: La leyenda del ánima de la botella es contada por los pobladores de Caruao, quienes creen firmemente que este espíritu ronda por las noches en la entrada del pozo El Cura. Se dice que cuando se escuchan ruidos de botellas chocando entre sí es porque el ánima de la botella se encuentra cerca. Según un informante, él y un grupo de personas caminaron de Todasana a Caruao. Al hacerse de noche, un camión les dio la cola y los llevó al pozo que señala la entrada de Caruao. Una vez allí, escucharon ruidos de botellas. Al día siguiente, cuando contaron la historia, se dieron cuenta de que el sonido que oyeron fue el del ánima de la botella.

Venta de cadillo: Para curar la aparición de cadillos -endurecimientos circulares de la piel en manos o brazos- se realiza un sencillo ritual: se coloca una moneda de medio o de diez bolívares sobre el cadillo y, mientras ésta permanezca allí, debe decirse lo siguiente: “Cadillo tengo cadillo vendo. Aquí lo dejo y me voy corriendo”. Tras ello, la moneda se lanza hacia atrás y se debe salir corriendo sin voltear, pues de lo contrario se pierde el efecto.

Leyenda del maligno: En el pueblo de Todasana se cuenta que un Viernes Santo un grupo de personas comenzó a tocar los tambores. Rápidamente los vecinos de la comunidad comenzaron a unirse a la música mientras cantaban y bailaban. De repente, un hombre blanco de ojos azules, alto y de contextura delgada comenzó a bailar entre los presentes. Los demás se daban cuenta de que pasaba el tiempo y el hombre no se mostraba cansado por el baile. Hasta que un curioso le dijo: “mira ¿tú no te cansas?”. Pero el otro no le contestó. Al cabo de unos minutos, los presentes se dieron cuenta de que el hombre había desaparecido. En ese momento, se escuchó una carcajada y un fuerte olor a azufre invadió el ambiente. Un anciano del pueblo les dijo a los que celebraban: “ése era el maligno, quien se apareció porque ustedes irrespetan este día santo”.

La pavita: Cuando cae un aguacero o cuando un vecino de Naiguatá muere, es probable que se deba a la influencia nefasta de la pavita. Según los habitantes de la región, la pavita es un ave agorera. Su sola presencia sobre un árbol y su canto sobre la rama en que se posa anuncian la muerte de un vecino. De aquí que esta ave ejerza tan fuerte influencia en los pobladores no sólo de Naiguatá, sino de todo el estado.

Lamentos por la Tragedia: Después que ocurrió la tragedia de 1999, alrededor del área de la playa en el poblado de Carmen de Uria se escucharon gritos y lamentos por aproximadamente tres meses. La comunidad dice que estos son los lamentos de dolor de los desaparecidos durante la tragedia natural. Las voces fueron desapareciendo con el tiempo. De igual modo, cuentan los vecinos de Macuto que durante las semanas posteriores al deslave ocurrido en 1999, se escuchaban en la ribera del río, voces pidiendo auxilio, llamando personas, así como gritos y llantos infantiles.

La Virgen de El Picacho: Según los pobladores, la imagen de la Virgen aparece tallada en El Picacho y se puede divisar desde muchos sitios. Cuentan que en una ocasión un cura de La Guaira mandó a quitar la piedra con el rostro de la Virgen y dispuso que se colocara en su iglesia, donde la mantuvo tapada para luego ser descubierta durante una ceremonia. Al momento de descubrirla, todos se percataron de que la piedra estaba lisa y no había ninguna imagen. Al volver a El Picacho, la figura de la Virgen volvió a hacerse visible. Dicen algunos galipaneros que en ocasiones se observa el manto azul de la Virgen con los destellos del Sol. Este es uno de los relatos que conforman la tradición oral de la zona, además de tener un carácter de fe entre sus habitantes.

Leyendas de El Picacho: En Galipán se cuentan múltiples leyendas, como la de los tesoros de Boquerón, relato que puede ser oído de boca de los ancianos del sector. Dicen que hace muchos años siete mulas cargadas de oro subieron a Boquerón, arriadas por un hombre contratado por los españoles. Al llegar al sitio no se supo más de ellas y el arriero fue asesinado en Caraballeda. Los bandidos escondieron el oro, lo cual era usual en aquellos tiempos. Aunque algunos lugareños dicen haber encontrado tesoros enterrados, el de las siete mulas sigue sin aparecer. Esta narración forma parte importante de la tradición oral de la comunidad. Otro relato menciona la aparición de un caballo fantasma que recorre la zona. La Señora Marisol Aguilar afirma haber escuchado el galope de caballos camino al río, y aunque se apartó para que éste pasara, no apareció ningún animal. Sorprendida, preguntó a unos hombres que halló en el camino, pero éstos respondieron que no había pasado por ahí ningún animal.

La cochina encadenada: Se cuenta que en Macuto, a partir de las once de la noche, se podía escuchar el lamento de una cochina que pasaba por la calle arrastrando cadenas desde la calle San Bartolomé hasta el paseo Macuto. Una noche, un vecino descubrió que no se trataba de una cochina, sino de un hombre que se disfrazaba de fantasma para encontrarse con su amante.

El hombre de la biblioteca: La gente que transita en la noche por el sector La Veguita lo hace con mucho cuidado y recelo, pues temen encontrarse con el espectro del hombre de la biblioteca. Se dice que este espíritu recorre las calles vestido con sombrero de paja y polainas de cuero.

Aparecidos en el Restaurante La casa de Pepe: diagonal con calle La Iglesia Los trabajadores y vecinos del restaurante “La casa de Pepe” han escuchado el abrir y cerrar de puertas en las instalaciones del local, en horas y ocasiones distintas. Dicen también que han visto en varias ocasiones a un hombre vestido de blanco y con gorra de estilo cubano, acompañado de una mujer vestida del mismo color.

Alma en pena: Se dice que en una casa de la calle Páez habita un alma en pena. Los habitantes de la casa aseguran que las luces se prenden y se apagan solas, así como el equipo de sonido de la familia. Creen que esto sucede porque al morir el difunto fue llorado mucho por su familia, de aquí que el alma no pudiera desprenderse de su hogar y que quedara penando en la casa.

La mujer de la carretera vieja: Se cuenta que en tiempos pasados en los poblados de Vargas, una joven pedía cola en la carretera vieja de La Guaira. Al bajar, ella olvidaba en el carro unas flores que traía consigo.Cuando el chofer que la había dado la cola se devolvía a la casa donde había dejado a la joven a llevarle las flores, abría la puerta una señora quien con una foto de la muchacha le decía al conductor: “Ella murió hace veinte años”.

Fantasma de la Plaza de Las Palomas: Se dice en Macuto que en la época de Juan Vicente Gómez, el Jefe Civil del poblado cuidaba celosamente que nadie robara palomas de la conocida Plaza de las Palomas. Por eso un hombre, con la finalidad de robar pichones, comenzó a disfrazarse de fantasma para espantar de noche a los habitantes de Macuto. Por mucho tiempo, la gente asustada no se atrevía a salir de su casa durante la noche, por temor de toparse con el ánima en pena. Cuenta la historia, que algún vecino murió del susto producido por la engañosa “aparición”. Con el pasar de los meses, el jefe civil comenzó a observar que la población de palomas en la plaza comenzaba a mermar, hecho que relacionó inmediatamente con el extraño aparecido. Una noche, el supuesto fantasma fue descubierto por el jefe civil quien sin dudarlo le disparó a mansalva, terminando con la historia del Fantasma de la Plaza de Las Palomas.

Relatos de la plaza Vargas: también conocida antiguamente como Plaza Mayor, fue construida durante la época colonial. Recibió el nombre de Plaza Vargas en 1886 debido a que fue sede de la celebración del centenario de José María Vargas. En esta plaza, durante la época de la Colonia, se aplicaba la pena de muerte y se reunían los pobladores para prepararse rápidamente y defenderse de algún repentino ataque de piratas. En 1799 Manuel Gual y José María España fueron condenados en esta plaza a la pena máxima.

La bruja de Chuspa: En Chuspa se cree en la existencia de brujas que se tapan los rostros y que caminan sobre los techos, arañándolos. Para verlas es necesario llevar puesta al revés la ropa interior. Según una vecina del sector, que iba caminando por el pueblo a las cuatro y media de la mañana días después de la Semana Santa, al pasar cerca de la casa de una conocida, vio a una bruja parada sobre el techo de esa casa. A pesar de la impresión, la vecina caminó con calma hasta su casa.

Pozo de La Encantada: Es un pozo ubicado en las riberas del río Todasana. El sitio debe su nombre a una aparición. La encantada era una mujer muy bella que se llevaba a los hombres que pasaban por el lugar. Muchas personas aseguran haberla visto.

La lechuza que anuncia embarazo: Es una creencia muy arraigada en la localidad. Los pobladores afirman que cuando hay la presencia certera de un embarazo, la lechuza anuncia el suceso por varias noches seguidas entre las diez y once de la noche

 

 

 
 
 
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