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Mitos y Leyendas de Panamá

El Padre sin Cabeza:  en la villa de los santos en Panamá se decía que aparecía un padre sin cabeza cuyo se aparecía a las 12 de la noche y a las 12 medio día según el mito uno sedaba cuanta cuando iba a parecer porque con el siempre llevaba una campana cual sonaba mucho trataron de paras por chullas horas y supuesta mente lo encontraba cual era el susto que tenían asta q perdíael abra asta por una semana y cambiaba su vida para siempre muchos dicen q en la actualidad se parece en la semana santa en las procesiones se le aparecían a aquellas personas q desidia abandonar laprocesión.

 

 

La Llorona o Tulivieja La leyenda de la Llorona o Tulivieja: es el cuento folclórico más popular de Panamá. Su llanto y sus gemidos suelen escucharse siempre de noche, y en las comunidades cercanas a los ríos o playas. Según la tradición, la Tulivieja era una hermosa y joven mujer que tenía fama de ser muy parrandera. En una ocasión había un baile en un pueblo vecino y ella por supuesto no se lo quería perder, la mamá se negó esa noche de cuidarle a su hijo ya que estaba cansada de hacerlo mientras ella se iba siempre de parranda. Esa noche por querer ir al baile de todas maneras dejó al bebé en una cesta cerca de un río que quedaba en el camino, con la intención de recogerlo después del baile. Sin embargo, cuando regresó al río a buscar a su hijo no lo encontró y comenzó a llorar: el río se lo había llevado corriente abajo. Arrepentida por el grave error que había cometido comenzó desesperada a buscarlo. Dios viendo lo que pasaba la castigó por su irresponsabilidad y la transformó en un ser horripilante con agujeros en su cara y cabellos largos hasta los pies. Sus pies se le viraron y se transformaron en patas de gallina (o de caballo según el sitio donde se narre). Desde entonces, anda vagando por la eternidad buscando a ese hijo perdido. Ronda los hogares donde habitan bebés no bautizados y dicen que incluso puede robarselos y llevarlos a una cueva cerca del río más cercano. Una variante de esta historia cuenta que el párroco de la iglesia, reprochandole su error la maldijo: "Ese pecado te pesa y te pesará hasta la eternidad, y desde ahora llorarás para pagar tu culpa". Por esto se le conoce también como La Tepesa.
En muchos países no específicamente en panamá se aparece la tepesa o llorona porque según muchos y yo lo creo la llorona algún día fueron personas como nosotros normales asta qun día pierde a alguien muy preciado por la irresponsabilidad de esa persona como un hijo cual siempre son el motivo que lloran las tepesa esas personas mueren sin perdonarse ellas mismas y suespíritu vaga buscando el ser perdido por todas partes.

El Chivato: es el mismo demonio, es un ser que tiene cuerpo de hombre pero tiene patas de chivo, en su cabeza unos enormes cuernos dechivo macho, quizás de ahí su nombre. También dicen que se aparece como quiere en cualquier camino, como cualquier animal o persona, despide un fuerte olor a azufre, por donde camina no vuelve a crecerplanta alguna y el sonido de sus patas al caminar es como de fuerte golpes contra la tierra. Nunca ataca al hombre de frente, cuando lo ataca lo muerde por la nuca y lo llena de una especie de baba.Se dice que el que va por el campo y escucha el bramar del Chivato, solo un milagro puede salvar su vida....(muchas veces se aparece en forma de perro negro en cualquier parte del mundo porque es eldemonio).
En los bosques de la Arcadia, llevaba una vida tranquila y placentera. Hasta la llegada del mediodía cuidaba de sus rebaños, sus animales y sus colmenas. Entonces se echaba a dormir bajo la sombra de un árbol o al frescor de una fuente, y pobre de aquel que le despertase durante su siesta. Por las tardes, se escondía entre la vegetación con prodigioso sigilo para espiar a las ninfas, o las perseguía aprovechando su extraordinaria capacidad para correr y saltar por los peñascos. En realidad, estaba siempre invitado a las fiestas que organizaban.

A pesar de su aspecto semi-animal, Pan fue un exitoso seductor de ninfas. Entre sus víctimas se contaron Eco (la futura enamorada de Narciso), Eufema (la nodriza de las Musas) y Selene, a la que engaño disfrazándose con una piel de cabra e invitándola después a que montase en su grupa. Se jactaba además de haber copulado con todas las Ménades, las ebrias asistentes de Dionisio.

El Corotú Llorón: En el grande y bello llano de la Mitra en las proximidades de la Chorrera, crecía robusto y frondoso, un árbol de corotú. Y allí, muy cerca vivía también un campesino padre de una muchacha bellísima de nombre Isabel. La joven era pretendida por los mozos de todos los contornos pues su belleza era extraordinaria, más el padre, rígido y severo, jamás aceptó un requiebro para su hija, ni aceptó tampoco a ninguno de los hombres que aspiraban a su amor. Con esto Isabel se desconsoloba. Era joven y admiraba y quería gozar de su juventud y su hermosura. Conocedor de los gustos de su hija, el campesino quiso prevenir males futuros, encerró a la joven y no le permitía asomarse ni a la puerta de la casa. Pero como el hombre propone y el diablo descompone, a pesar de todos los encerramientos, Isabel conoció a un hombre de quien se enamoró perdidamente. La vigilancia de su padre fue burlada, y llegó el día en que Isabel no pudo ocultar las consecuencias de sus amoríos. Indignado el padre, cogió a su hija y sin hacer caso de sus lamentaciones y sus súplicas, la ató desnuda al tronco del corotú. Enseguida, con un látigo de cuero, la maltrató sin descanso hasta convertirla en una masa sangrienta. Allí a los pies del árbol quedó Isabel falta de aliento y vida y sin cristiana sepultura, hasta que el sol y el aire deshicieron su cuerpo antaño hermoso y gentil. Desde entonces, a ciertas horas de la noche, sale del tronco de corotú, el lloro triste de una criatura. Son los sollozos de aquel niño que Isabel llevaba en su seno y que desde las profundidades del limbo en donde vaga su alma, se lamenta por no poder jamás subir hasta el cielo.

El Perro Prieto y El Cadejo: Se dice que este perro negro es el mismo demonio, tiene los ojos rojos como carbones prendidos y horribles colmillos le salen de su boca, despide un fuerte olor a azufre. Se le aparece a las personas en las noches persiguiéndolas y si las atrapa…pobres de ellos. Esta leyenda me llama mucho la atención con respecto a su interpretación aquí en Panamá específicamente, ya que en el caso de países como México, este ente “canino” es asociado con fuerzas maléficas en todos los casos, lo cual a todas luces parece normal, pero en Panamá, además de la creencia normal de que este perro es la manifestación del diablo, o un tipo de “soul reaper” que aparece en tus últimos momentos de vida, también existe quienes creen que es un protector. Lo cual es muy singular de nuestro país, dado que nadie esperaría, o querría una bestia de estas protegiéndolo, ¿o quizás si?. Hay una variante de la leyenda que dice que este animal se le aparece en la noche a caminantes solitarios, se le conoce como “El Cadejo“, normalmente borrachos, para acompañarlos hasta sus casas y no volverse a ver una vez el “protegido” ha llegado a la puerta de su hogar.  Quien conoce las obscuras calles interioranas, y los largos tramos sin iluminar de nuestra panamericana en el interior, puede imaginarse con facilidad de donde nacen estos cuentos, al ver a campesinos caminar en la obscuridad total varios kilómetros, así como a solitarios canes que pueden o no seguirlos, creo que nadie se sentiría tranquilo con un animal por muy pequeño que sea, siguiéndole en la obscuridad camino a casa.

Un cadejo es un animal legendario de la región mesoamericana extendida entre las zonas rurales e incluso urbanas de Centroamérica. Se dice que es un mítico perro (o dos perros) que generalmente se le aparece a quienes deambulan a altas horas de la noche y al cual se le atribuyen poderes misteriosos.

Duendes Panameños: Mucho se oye hablar de los duendes, se dice que ellos se llevan a los niños sin bautizar en un abrir y cerrar de ojos. Según la creencia de la gente en los pueblos y comarcas, los duendes son malos espíritus, son unos enanos que tienen los pies al revés, andan vestidos de rojo y caminan en fila india, siempre en grupos de cinco.
Se les describe como seres traviesos, astutos, de agilidad prodigiosa, burlones y de inteligencia superior. Aparentemente, con sus actos y hechos sencillos, son inofensivos. Pero una cosa es oír relatar las travesuras y jugarretas de los duendes y otra, es ser victima o blanco de su puntería, tema o tirria.

Su hora de salida es entre las ocho y nueve de la mañana de cualquier día. Se dice que los duendes son invisibles para los ojos de los adultos, sólo los niños pequeños y los mudos los ven y del miedo se ponen a llorar.
Por eso las personas advierten nunca dejar a un niño solo porque los duendes se lo roban, se lo llevan a la montaña y lo convierten en duende si no ha sido bautizado, aunque también se piensa que los duendes se llevan a los niños ya bautizados para perderlos en las montañas.
Físicamente los duendes son como del tamaño de un niño de cinco años, pero con cara de viejos. Son morenos, “aindiados”, de pelo corto y liso. A ellos también les gustan las muchachas jóvenes sin casarse a quienes incluso las invitan a que se queden a vivir con ellos.

La Silampa: es un ser legendario de Panamá. Es descrito como una criatura similar a un fantasma con la forma de una sábana blanca que sobrevuela los diferentes caminos, despoblados y campos, confundiéndose con la niebla. Se dice que puede crecer hasta varios metros de altura. Igualmente se dice que en ocasiones puede tomar la apariencia del espectro de una mujer con túnica blanca.

Aparecería cuando la niebla fuera espesa, asustando a cualquier persona o animal que se atreva a rondar sólo en las noches; pero si se tiene la mala suerte de encontrarla hambrienta, los acecharía y los atraparía envolviendo a su presa y devorándola hasta dejar solo los huesos.

 

 

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