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Estado Lara

Personajes Ilustres del Estado Lara

Personajes Ilustres del Estado Lara

Renato Agagliate, Escritor: Nació el 2 de marzo de 1930 en La Sierra, Piamonte, Italia. Docente y escritor, fundador de la biblioteca de Sanare, aparte de músico, cuentista, investigador y ecologista. Es un estudioso de las lenguas indígenas aparte de escritor de poemas, dedicados a personajes históricos como Bolívar, a la naturaleza, la conservación y a las etnias indígenas. Entre sus obras más destacadas están El Río que tenía alas, Había una vez un árbol que quería ser libro, libro que recopila relatos para niños escritos en lenguaje sencillo, musical y poético con mensajes sobre temas muy variados de autores venezolanos y sanareños, y un libro complementario de historia y geografía del municipio Andrés Eloy Blanco, entre otros. Fue Premio Nacional de Literatura Infantil en 1969.

Rafael Cadenas, Poeta: Poeta y ensayista nacido en Barquisimeto, estado Lara, en el año 1930. Formó parte del grupo literario Tabla Redonda (1960-1965) siendo uno de sus máximos representantes. Éste grupo estaba conformado por jóvenes miembros del Partido Comunista, tales como Ángel Eduardo Acevedo y Arnaldo Acosta Bello, ambos poetas, y Jesús Alberto León, su único narrador.
Rafael Cadenas siempre estuvo ligado a las aulas de la Universidad Central de Venezuela ya que fue alumno y Profesor de la Escuela de Letras de la misma y tiene un Doctorado Honoris Causa de la ULA, 2001. Su obra literaria ha sido reconocida con las siguientes distinciones: Premio de Ensayo del Conac, con Anotaciones, 1984; Premio Nacional de Literatura, Mención Poesía, 1985, por su obra total; Premio Internacional de Poesía J. A. Pérez Bonalde, 1992 con Gestiones; Primer Premio del Concurso de Ensayo San Juan de la Cruz, de la Asociación de Escritores de Venezuela, 1991. Entre sus obras destacadas están: Literatura y vida, 1972; La Barbarie Civilizada, 1981; Reflexiones sobre la ciudad moderna, 1983; En torno al Lenguaje, 1984; Sobre la enseñanza de la literatura en la Educación Media, 1998. Obra poética: Cantos iniciales, 1946; Los cuadernos del destierro, 1960, 2001; Anotaciones, 1973; Memorial, 1977; Dichos, 1992; Antología, 1999.

Rafael Monasterios, Artista Plástico: Pintor nacido en Barquisimeto, (1884-1961) que inició sus estudios artísticos en la Academia de Bellas Artes de Caracas, continuando con la Escuela de Artes y Oficios y Bellas Artes de Barcelona, España. Al volver a Barquisimeto, para poder subsistir pintó paredes, muebles y automóviles. A partir del año 1917 se instaló en Caracas y se unió al Círculo de Bellas Artes, círculo artístico cuyos principios estéticos surgen como contrapartida a los patrones pictóricos establecidos por la academia en el siglo XIX y van en búsqueda de la pintura libre al estilo impresionista. En 1919 conoce a Nicolás Ferdinandov (Moscú, 1886-Curazao, 1925), pintor, decorador y arquitecto quien en su estadía en Caracas estableció vínculo con los integrantes del Círculo de Bellas Artes, sobre quienes ejerce una gran influencia. Ferdinandov organiza la primera exposición de Monasterios, en la cual logró reunir obras suyas pintadas durante una estadía suya en Margarita.
Monasterios consagró parte de su vida a la docencia artística, al margen de sus clases privadas, ejerció por dos años la dirección de la Escuela de Artes Plásticas de Barquisimeto e impartió lecciones en la Academia de Bellas Artes de Caracas, en la Escuela de Artes Plásticas de Maracaibo y en la Escuela de Artes y Oficios para mujeres en Caracas.
A través de los años el talento de Monasterios ha sido reconocido con muchos premios entre los que destacan Premio Nacional de Pintura, Segundo Salón Oficial (1941) y Premio Armando Reverón, Salón Oficial (1959). Participó en las siguientes exposiciones: Exposición Internacional de París (1937); Sala de la Fundación Mendoza (1958); Museo de Bellas Artes (1945, 1962 y 1968), entre muchas más. De su amplia obra artística recordamos: Los caobos (1924), Calle de Santa Rosa (1957) y El torreón de Caricuao (1930).

José Gil Fortoul, Historiador y Ensayista: Nacido en Barquisimeto el 25 de noviembre de 1861. Fue uno de los hombres públicos más resaltantes en la vida nacional. Ocupó importantes cargos gubernamentales. Se inició en las letras como autor de poesía, pero adquirió fama a partir de 1890 a raíz de la publicación de Filosofía Constitucional. Escritor de narrativa, ensayos, temas jurídicos, historia. A los dieciocho años, escribió su primer libro titulado La Infancia de mi Musa. Se graduó de bachiller en el Colegio La Concordia, fue redactor del primer periódico tocuyano El Aura Juvenil.
En 1891 publica otra obra de interés, Filosofía Penal. Su obra de mayor significación, Historia Constitucional de Venezuela, comenzó a editarse en 1906. También escribió para los periódicos El Progreso y El Ciudadano. En 1913, ante una aparente invasión de Cipriano Castro, Gómez lo nombra Presidente Provisional de la República de Venezuela, cargo que ejerce hasta 1914. Fue miembro numerario de la Academia Nacional de la Historia, y brindó apoyo a artistas, escritores, editores y círculos literarios.Muere en Caracas a la edad de ochenta y dos años en 1943. Es considerado un insigne tocuyano, amante de la escritura y ejemplo de constancia.

Salvador Garmendia, Escritor: Nació el 11 de junio de 1928 en Barquisimeto, estado Lara, y murió el 13 de mayo de 2001, en Caracas. Se encuentra entre los fundadores del grupo literario Sardio -y de la revista de igual nombre- y fue miembro fundador del grupo El Techo de la Ballena. La revista Sardio, por su parte, reunió las novedosas propuestas literarias de los años sesenta donde destacan las de Salvador Garmendia, Adriano González León y Ramón Palomares, entre otros.
Por otra parte, la propuesta estética de El Techo de la ballena se inclinaba hacia la estética de lo grotesco, el discurso experimental y la combinación del arte visual con la literatura. Salvador Garmendia mereció el Premio Nacional de Literatura en 1972 y el Premio Juan Rulfo de Radio Francia en 1989. Garmendia fue autor de varios textos fundamentales de la literatura venezolana contemporánea, como El Parque (1946), Los pequeños seres (1959), La mala vida (1968), Los cuentos y Los pies de barro (1972), Memorias de Altagracia (1974), Soufflé para dos (1983); El capitán Kid (1988), entre otros. Escribió también para el cine, la radio, el teatro, la televisión y la prensa, y para el semanario humorístico El Sádico Ilustrado. Entre los guiones que escribió estuvieron La gata borracha (1973), Fiebre (1975) y Juan Topocho (1977). Se dedicó también a los más pequeños para quienes escribió una extensa obra publicada sobretodo en Playco Editores. Esta editorial posterior a su muerte crea el Premio de Narrativa Juvenil Salvador Garmendia.

Manuel Caballero, Historiador: Nacido en Barquisimeto, estado Lara en el año 1931. Ensayista, articulista, historiador y político. Licenciado en Historia de la Universidad Central de Venezuela (UCV); postgrado en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Paris; doctorado en la Universidad de Londres; Profesor de la Universidad de Nápoles y conferencista en universidades tales como: Oxford, Sorbona, Harvard, profesor titular y director de la Escuela de Historia de la UCV, entre otras destacadas instituciones. Su trayectoria ha sido distinguida con el Premio Nacional de Periodismo, 1979; Premio Nacional de Historia Francisco González Guinán de la Academia Nacional de la Historia, 1994 y en el año 2001 el Premio Bienal Simón Bolívar.
Desde el presente año es miembro de la Junta General, órgano supremo de dirección y máxima autoridad de la Academia Nacional de la Historia, integrada por veinticuatro individuos de número, electos en forma vitalicia y máxima autoridad de la Academia. Ocupa el sillón "F" que dejó vacante el Doctor José Luis Salcedo Bastardo. Su obra literaria es amplia e importante destacándose títulos como: Ve y toma el libro que está abierto en la mano del ángel, 1979; El orgullo de leer, 1988; Gómez el tirano liberal, 1992; Presencia y crítica de Mario Briceño Iragorry, 1997. Recientemente presentó en la ciudad de Barquisimeto, su obra más actual: Rómulo Betancourt político de acción.

Antonio Arráiz, Escritor: Poeta, novelista, cuentista y narrador que nació en Barquisimeto el 27 de marzo de 1903. Se dio a conocer en el ámbito de las letras con la publicación de su libro de poesía Áspero, a sus veintiún años. Este libro ha sido considerado una protesta contra el estilo imperante de su época, que buscaba imitar serenatas o madrigales, así como el punto de partida de la poesía venezolana contemporánea.
Su experiencia como preso político durante la época gomecista, fue la base para su gran novela Puros hombres. Más tarde escribió otros libros de poesías, novelas y cuentos, como los de la colección Tío Tigre y Tío Conejo. Como parte de la Delegación Venezolana ante la Organización de las Naciones Unidas viajó por Europa y Estados Unidos, país en el que murió el 16 de septiembre de 1962.

Francisco Tamayo, Botánico, Lexicógrafo y Antropólogo: El célebre botánico, naturalista, conservacionista, lexicógrafo y antropólogo Francisco Tamayo nació en Sanare el 4 de octubre de 1902 y murió en Caracas el 14 de febrero de 1985. Ingresó en la Universidad Central de Venezuela, para cursar estudios de medicina que nunca terminaría. Luego, en el año 1936, inicia su carrera universitaria para obtener el título de Profesor en Ciencias Biológicas, en el recién fundado Instituto Universitario Pedagógico de Caracas, donde se graduó en 1943. Se especializó en Ciencias Biológicas en Buenos Aires y San Isidro (Argentina). En Caracas fue alumno de Henry Pittier.
Como botánico llevó a cabo exploraciones para la clasificación de la flora venezolana. Fue cofundador de la Estación Biológica de los Llanos en Calabozo, estado Guárico, participó en la reorganización del herbario del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas y ayudó a la recuperación de la hoya hidrográfica de Tacagua. También hizo estudios de carácter antropológico acerca de la importancia que tuvo el comercio de conchas marinas entre los grupos prehispánicos de los estados Falcón y Lara. Construyó un sistema clasificatorio de la cerámica prehispánica del estado Lara y realizó importantes investigaciones sobre las tradiciones y el léxico presentes en su estado natal.

Lisandro Alvarado: Una de las figuras más destacadas y representativas de la sociedad tocuyana ha sido sin duda alguna don Lisandro Alvarado. Nació en El Tocuyo, el 19 de septiembre de 1858. Estudió las primeras letras y parte del bachillerato en el Colegio La Concordia, del eminente Tocuyano Don Egidio Montesinos. Luego se dirigió a Barquisimeto donde trabajó como aprendiz de farmacia, en este tiempo estudió idiomas, leía clásicos y observaba la naturaleza. En1878, se marchó a Caracas para estudiar medicina. Al graduarse de médico, se radicó en la ciudad de Ospino y empezó a a ejercer con vocación de apóstol.
Se trasladaba a cualquier sitio a pie o en mula, atravesando ríos o cruzando montañas, para atender a los pacientes que requerían de sus servicios. Escribió algunas obras, como: Datos Etnográficos de Venezuela. Vocabulario de lenguas Caribes y Viaje a las Regiones Equinocciales. En la ciudad de El Tocuyo, se encuentra el Museo Lisandro Alvarado, donde se exhiben objetos personales y gran parte de la obra de este destacado tocuyano.

José Trinidad Morán: Nació en el Barrio Santa Ana de Los Pardos de El Tocuyo, en 1796, y a los dieciséis años fue presentado, junto con su hermano Juan Jacinto, al General Simón Bolívar y se incorporó a la guerra de la independencia, ingresando al Batallón quinto de la unión, comandado por D´ Elhuyar. Participó en varias batallas, dejando triunfos y una carrera victoriosa. Pasó con Bolívar al Perú y se convirtió en héroe de Corpahuaico. Pasó el resto de su vida en El Perú y murió en 1854. Este héroe independentista nacido en estas tierras es un orgullo para el pueblo de El Tocuyo.

José Pío Tamayo, Poeta y Escritor: Nació en El Tocuyo a finales del Siglo XIX, el 4 de marzo de 1898. Fue poeta, político y escritor. Las primeras letras las aprendió con Juana Francisca Rodríguez. Estudió en el Colegio La Concordia y en el Colegio La Salle de Barquisimeto. A los doce años ya era Director del periódico Saltos y Brincos y Ayacucho, también dirigió el periódico El Cosmopolita. Visitó varios países entre ellos, Cuba, Puerto Rico, New York y Colombia, con el fin de reforzar sus ideas de la revolución, con amigos que tenía en esos países. Estuvo preso en el Castillo de Puerto Cabello por espacio de siete años. Murió el 5 de Octubre de 1935. En su pueblo se le recuerda como el Poeta Rebelde.

Julio Garmendia, Escritor: Nació el 9 de enero de 1898, en El Tocuyo. Siendo adolescente publica escritos en el periódico El Eco Industrial. En 1914, se trasladó a Caracas y se dedicó a su verdadera pasión: la escritura. Fue redactor del diario El Universal. En 1923, escribe en Europa Tienda de Muñecas y entre sus grandes obras están: La Tuna de Oro, 1951; La hoja que no había caído en su otoño, de1959; Opiniones para después de la muerte y varios cuentos entre los que destacan: El Difunto Yo, El Librero y El Guachirongo. Murió en 1977. Dió un gran aporte a la cultura venezolana con sus cuentos, mezcla de ficción, fantasía, ingenio y humor.

Rodrigo Riera: Nació en 1923 en Barrio Nuevo, Carora. Músico autodidacta hasta los 21 años, fecha en la que se traslada a la ciudad de Caracas a trabajar y donde comienza sus estudios musicales con el profesor Antonio Ramos y con el maestro Raúl Borges. Con este último profundizaría sus estudios de guitarra.
Luego viaja a Europa y continúa su formación musical en el Real Conservatorio Superior de Música y Declamación de Madrid, institución de la que egresará con el premio extraordinario a la ejecución otorgado por unanimidad del jurado calificador en 1953. Su fama como concertista y compositor se extiende en países como Francia, Italia y España.
Se traslada a los Estados Unidos de Norteamérica radicándose en la ciudad de Nueva York, desde ahí realiza numerosas giras y pasa a ser miembro de la Sociedad de Autores y Compositores de los Estados Unidos. Entre sus composiciones destaca Preludio Criollo, obra mundialmente conocida y exigida como obligatoria en los conservatorios de España y Francia. Es considerado un virtuoso en la interpretación de la guitarra y fue maestro del célebre guitarrista y compositor José Feliciano.

Juan Jacinto Lara: Hijo de Miguel Román Lara y Buitrago y Juana Paula Meléndez y Urrieta, fue bautizado en la ciudad de Barquisimeto el 5 de junio de 1777 según consta en el Acta de Bautismo aunque se estima que nació ese mismo año en la población de Carora.
La Asamblea Legislativa del estado Lara estableció el día 28 de mayo para celebrar su natalicio. Durante su juventud se dedicó al traslado y comercio de reses hacia los principales centros poblados. En 1810 fue nombrado comandante de las milicias de Araure y Ospino; en 1811 participó en las operaciones que llevó a cabo el general Francisco de Miranda contra los insurrectos de la ciudad de Valencia; en 1812 recibió el cargo de teniente coronel. Bajo las órdenes de Simón Bolívar combatió en la batalla de San José de Cúcuta el 28 de febrero de 1813 contra el coronel Ramón Correa. Durante la Campaña Admirable en 1813, actuó en los combates de Niquitao realizado el 2 julio, la batalla de Los Horcones el 11 julio y la de Taguanes el 31 de julio. Terminada esta campaña, Bolívar sitió a Puerto Cabello y en esta operación estuvo el entonces teniente coronel Jacinto Lara. Actuó en los combates de Bárbula el 30 de septiembre, el de Trincheras el 3 octubre y la batalla de Vigirima del 23 al 25 de noviembre. Después de la primera batalla de Carabobo, ocurrida el 28 de mayo de 1814, en la que tomó parte, siguió bajo las órdenes del general Rafael Urdaneta en las operaciones en el occidente de Venezuela y en la retirada que llevó a cabo hasta Nueva Granada, donde Bolívar tomó el mando de las fuerzas llevadas por Urdaneta con las cuales, por encargo de Camilo Torres, marchó a Santa Fe de Bogotá a reducir a Manuel Bernardo Álvarez, operación que concluyó en diciembre de ese año de 1814. Bolívar emigró a las Antillas en 1815 y Lara quedó en Nueva Granada hasta la llegada de Pablo Morillo, cuando en compañía de un grupo de republicanos, se retiró a los Llanos de Apure donde se unió al general José Antonio Páez, acompañándolo en la mayor parte de los combates que este oficial libró contra los realistas.
En 1817 fue ascendido a coronel, después de su actuación en las operaciones que concluyeron con la conquista de Guayana, primero con el general Manuel Piar y después con Bolívar. El 30 de diciembre de 1817 reinició Bolívar la Campaña del Centro, suspendida como consecuencia de la derrota del general Pedro Zaraza en la batalla de La Hogaza del 2 de diciembre de 1817; el coronel Jacinto Lara es el comandante de una brigada de caballería, encuadrada en la división Cedeño y con dicha unidad combatió en la batalla de Calabozo el 12 de febrero de 1818, así como en las demás acciones de la campaña.
En agosto del mismo año acompañó al general Francisco de Paula Santander a la provincia de Casanare cuando Bolívar comisionó al oficial neogranadino para organizar la división de vanguardia de la campaña que proyectaba para la liberación de Nueva Granada y cuando ésta se llevó a cabo en 1819, Lara desempeñó el cargo de subjefe del Estado Mayor del Ejército Libertador. En 1819 Bolívar le encargó la preparación de una campaña sobre Maracaibo, desde Riohacha y la Guajira, la cual no fue ejecutada debido al armisticio de Trujillo; en su lugar recibió la orden de ponerse bajo el mando del coronel Mariano Montilla, quien operaba en Santa Marta, Riohacha y Valledupar.
En 1822 recibió el ascenso a general de brigada y ese mismo año, con el general Manuel Valdés marchó al Perú como integrante de la división colombiana auxiliar del Perú. En 1824 tomó parte en la campaña libertadora del Perú, como comandante de una de las divisiones. En la batalla de Ayacucho, su división constituía la reserva del Ejército Unido, comandado por el general Antonio José de Sucre. Después de la batalla fue ascendido a general de división.
Se desempeñó como comandante general de las misiones del Caroní en 1817; comandante general de Calabozo y su jurisdicción en 1818; jefe accidental del Estado Mayor de la división del norte de Nueva Granada en 1820; gobernador de las provincias de Santa Marta y Cartagena, 1821; intendente y comandante general de los departamentos de Arequipa, Cuzco y Ayacucho desde 1824 a 1825; comandante de la división grancolombiana auxiliar del Perú en 1825 y hasta 1827 cuando fue arrestado al triunfar allí un movimiento contra Bolívar. Regresó a la Gran Colombia, donde fue intendente y comandante general del departamento del Zulia en 1828 y comandante general del departamento del Orinoco, en 1829, y se retiró del ejército en 1831. Se casó con Nemesia Urrieta el 15 de septiembre de 1830 y tuvo cinco hijos, dos hembras, Nemesia y Elodia y tres varones, todos generales, Francisco Javier, Eladio, gobernador de esta entidad federal en 1886, del estado Táchira y del Distrito Federal y ministro de Guerra, y Jacinto Fabricio, quien ocupa también la máxima autoridad del estado en varias oportunidades en 1876 a 1879, 1880 a 1881, 1884 y en 1899 se desempeña como jefe civil y militar. Al producirse la separación de Venezuela de la Gran Colombia, Lara se apartó de la vida pública. Fue luego gobernador de la provincia de Barquisimeto desde 1843 a 1847. Murió en Barquisimeto el 25 de febrero de 1859. El 29 de agosto de 1881 la Asamblea Legislativa de Occidente reunida en Cabudare, debido a la unificación de las antiguas provincias de Barquisimeto y Yaracuy, elaboró una nueva constitución cuyo primer artículo decretaba adoptar el nombre de Jacinto Lara para el estado que se estaba organizando. Sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional donde reposan desde el 24 de julio de 1911. El 3 de diciembre de 1924, Juan Carmona funda la Sociedad Jacinto Lara con el objeto de rendir homenaje al prócer en el centenario de la batalla de Corpahuaico, declarar día de fiesta su natalicio y erigir una estatua en su honor en Barquisimeto. Además, se creó como reconocimiento oficial la Orden Jacinto Lara para las personas que por sus méritos y cualidades se hayan distinguido en el desempeño de sus funciones públicas o privadas.

Pablo Canela, Músico: Pablo Canela nació en El Tocuyo en 1914, murió en Barquisimeto en 1981, dejó una extensa obra musical, exclusivamente en el área de violín, cuatro, guitarra, mandolina y acompañamiento musical. Es reconocido por la comunidad como uno de los más autóctonos representantes de la música larense. Desde muy temprana edad mostró sus inquietudes musicales, y fabricaba sus propios instrumentos, tales como guitarras y flautas. A las guitarras les colocaba cuerdas de tripas de chivo y las flautas las hacía de carrizo. De joven fue integrante de la orquesta Euterpe. Se fue desarrollando como músico profesional a través de su constante asistencia a las diferentes fiestas y manifestaciones culturales que se llevaban a cabo en la comunidad. Entre sus más famosas composiciones destacan: El gavilán tocuyano, Mirna, Ramoncito en Cimarrona, Celosa, entre otras. Realizó varias grabaciones en discos de acetato y viajó a varios países proyectando la música del pueblo.

Pedro León Torres: Este oficial que llegó a ser general de división del ejército de Venezuela en la guerra de independencia, es el héroe epónimo de este municipio. Nació en Carora el 26 de junio de 1788, hijo de Francisco José de la Torre y Juana Francisca Arrieche. Inicia el servicio militar en 1810, cuando hizo la campaña de Coro con el brigadier Francisco Rodríguez del Toro. Terminada la operación, Torres quedó en Carora, en la guarnición que mandaba Manuel Felipe Gil. En marzo de 1812 fue apresado en Siquisique por su hermano José Manuel Torres, capitán al servicio de los realistas.
En compañía de otros prisioneros fue enviado a Puerto Rico. El 22 de noviembre del mismo año, el fiscal de Real Audiencia de Caracas, José Costa y Gali, dispuso que Pedro León Torres y sus compañeros de prisión fuesen trasladados a Puerto Cabello para la prosecución de la causa de infidencia que se les seguía. En 1813 se incorpora al ejército de Simón Bolívar y participa en muchas de las batallas que se libran entre 1813 y 1814. Con el general Rafael Urdaneta emigra en 1814 a Nueva Granada; en Tunja se une al Libertador, ya con el grado de mayor. Participa en la toma de Bogotá ocurrida en diciembre de 1814 y en las operaciones del Magdalena y Cartagena. En 1815 emigra a las Antillas.
En Haití forma parte de la expedición que prepara Bolívar para libertar a Venezuela, conocida como la Expedición de Los Cayos. Es teniente coronel y manda el batallón Caracas. Con Torres se hallan tres de sus hermanos: Bruno, Francisco y Miguel. Después de la batalla de Los Aguacates, ocurrida el 14 de julio de 1816, integra la columna que, bajo el mando del general Gregor MacGregor, lleva a cabo el repliegue hacia oriente, conocido como Retirada de los Seiscientos. Combatió en la batalla de Quebrada Honda el 2 agosto; en la de El Alacrán el 6 de septiembre y la de El Juncal el 27 de septiembre de 1816. En octubre de ese año, bajo las órdenes del general Manuel Piar, se traslada a Guayana, donde inicia las operaciones para la liberación de aquella provincia. Se distinguió en la batalla de San Félix, ocurrida el 11 de abril de 1817 y en recompensa a sus servicios, fue ascendido a general de brigada. Actúa en la Campaña del Centro de 1818 e igualmente en la de Apure en 1819. Quedó en el Apure, bajo las órdenes del general José Antonio Páez, en la misión que éste había recibido de proporcionar seguridad estratégica mientras el ejército Libertador ejecutaba la Campaña Libertadora de Nueva Granada de 1819.
A fines de ese año, como integrante de la división que mandaba el general Manuel Valdés, marchó hasta Nueva Granada; esta división se hallaba en el valle del Sogamoso cuando, en enero de 1820, se produjo la irrupción del coronel Sebastián de la Calzada contra Popayán; lo cual obligó al Libertador a formular un plan que incluía el envío de la división de Valdés hacia el sur; es lo que se conoce como campaña del Cauca. Durante el desarrollo de estas operaciones, Torres combatió en la batalla de Pitayó el 6 de junio de 1820 y en la de Genoy el 2 de febrero de 1821. Después de esta acción, recibió el nombramiento de comandante general de las fuerzas que hasta ese momento mandaba el general Valdés. A comienzos de 1822 Bolívar tomó el mando de dichas fuerzas, con las cuales llevó a cabo la campaña que culminó con la victoria que obtuvo en Bomboná contra el coronel Basilio García el 7 de abril de 1822.
El general Torres, con una división, atacó de frente la posición contraria, en provecho de la maniobra que se ejecutaba contra el flanco derecho realista. En esta acción resultó herido. Terminada la batalla, fue ascendido a general de división. A consecuencia de la herida recibida, murió en Yacuanquer, pueblo situado a pocos kilómetros al sur de Bomboná, Colombia, el 22 de agosto de 1822. Sus restos fueron trasladados a Caracas y sepultados en el Panteón Nacional el 16 de agosto de 1889. En reconocimiento a su obra, el municipio más extenso del estado Lara, cuna de su nacimiento, lleva su apellido.

José María Blanco: Nació en 1790. Se anexó desde muy temprano en la lucha emancipadora, al iniciarse el proceso el 19 de abril de 1810, retirándose de sus estudios al participar en el Ejercito Republicano, en el cual alcanzó el grado de Coronel. Destacó en sus acciones militares, con la cual es recordado como héroe de la Independencia. Fallece el 24 de marzo de 1818.

Emma Silveira, Pianista: Emma Silveira nació en Barquisimeto en 1894, murió en Aragua en 1932, considerada una de las más importantes pianistas que ha dado el estado Lara. Recibió sus primeras clases de música a los seis años al lado del profesor Claudio Rocha. Inició sus estudios académicos en 1904 en el Colegio Inmaculada Concepción y allí recibió sus primeras clases de música por parte de la hermana Marta María. En esta institución, EmmaSilveira recibió el título de Maestra. Su dedicación al estudio de la música empezó a los diecisiete años de la mano del profesor Simón Wohnsiedler.
Entre los eventos más importantes que marcaron el inicio de su carrera está su participación como miembro del jurado que eligió la composición a designar como himno de Lara. Luego, se trasladó a Caracas y se inscribió en la Escuela de Música y Declamación en donde se graduó como Profesora de piano. Años después trabajó allí como profesora de arpa y auxiliar de cátedra de canto. En 1921 se trasladó a Estados Unidos en donde ejerció como profesora de música e idiomas. Emma Silveira, además de ser una figura importante en el ámbito de la docencia en cuanto a música se refiere, integró la Orquesta Sinfónica de Venezuela y es recordada como un hito en la cultura musical de Venezuela. Sus instrumentos preferidos además del piano eran: la guitarra, el arpa, la cítara, el órgano, la mandolina y el violín.

José Ángel Rodríguez López, Músico: Nació el 13 de diciembre de 1880, sus primeros estudios los realizó en la escuela privada Félix Modesto Aranguibel y bachillerato en el Colegio La Concordia, el cual no termina, trabajando en diversas áreas. En 1927, comenzó su labor docente, impartiendo clases de castellano, inglés, francés, matemática y física. En 1922 fundó la Orquesta Armonía, en 1926, la Estudiantina Aurora, en 1937, dirigió la Escuela de Música Saturnino Rodríguez. En 1940, dirigió la Orquesta Enterpe, en 1960 fue director de la cátedra de música del Centro de Extensión Cultural Alcides Rodríguez. Entre sus composiciones, están: El Héroe de Corpahuaico, Salve Reina, Palmas y Olivos, el vals Amalia y compuso la música del himno de El Tocuyo. Murió el 10 de septiembre de 1966. Fue, orgullo de El Tocuyo y un destacado músico, reconocido por ser un artista autodidacta, que dominaba casi todos los instrumentos musicales de la época.

Ildefonso Riera Aguinagalde: Nació en Carora el 1 de febrero de 1834. Hijo de Andrés Manuel Riera y de Francisca Aguinagalde, cursó estudios primarios en la escuela del convento de San Francisco en Carora y secundarios en Caracas, donde se graduó de médico en la Universidad Central de Venezuela el 19 de noviembre de 1856, pero sólo ejerció ocasionalmente su profesión, para consagrarse a la política, las letras y el periodismo. Cuando estalla la Guerra Federal en 1859, se incorpora al ejército de los generales Juan Crisóstomo Falcón y Ezequiel Zamora y está presente en la batalla de Santa Inés efectuada el 10 de diciembre de 1859 y en la de Coplé del 17 de febrero de 1860. En medio del combate, inicia su labor periodística, redactando, junto con Antonio Guzmán Blanco y en pleno campamento militar, un periódico titulado El Eco del Ejército.
Después de la derrota de Coplé, vivió exiliado en la población colombiana de Sogamoso y a su regreso al país en 1863, se puso al frente en Barinas del periódico El Occidental. Luego de una corta actuación pública como jefe del gobierno provisorio de Barquisimeto, asistió como diputado por Barquisimeto a la Asamblea Nacional Constituyente de 1864 y fue uno de los redactores de la Constitución promulgada en esa oportunidad. Parlamentario y secretario de la Cámara de Diputados, miembro del Consejo de Administración, cuya presidencia ejerce en 1864, es ministro de Relaciones Exteriores en 1869 y en 1877, y de Hacienda en 1879. Como escritor, orador y periodista de opinión, Riera Aguinagalde defiende la doctrina social de la Iglesia católica, particularmente en artículos publicados en El Nacional, El Porvenir, El Federalista, La Opinión Nacional y El Monitor.

Alí Lameda: Nació en la población de San Francisco, el 12 de junio de 1923. Hijo de Antonio Lameda y Fabricia de Lameda, estudió primaria en la escuela Egidio Montesinos y bachillerato en el colegio La Esperanza, ambas instituciones ubicadas en Carora. Posteriormente en Caracas cursó dos años en la escuela de medicina de la Universidad Central de Venezuela, carrera que abandonó para dedicarse a la poesía. A lo largo de su vida se desempeñó como poeta, crítico literario, traductor, periodista, redactor y diplomático.
Entre sus habilidades destacó el ser políglota. Tradujo al español a numerosos autores europeos, entre ellos poemas de Paul Valéry, Charles Baudelaire y otros poetas franceses y las obras completas de Arthur Rimbaud. Su carrera literaria se inicia en 1938 publicando ensayos sobre diversos tópicos y autores de la literatura venezolana y universal en periódicos como El Diario y el semanario Cantaclaro de Carora, fundados por José Herrera Oropeza e Isaías y Víctor Julio Ávila, respectivamente. Se dio a conocer como poeta con varios sonetos que escribió entre 1941 y 1944, recogidos en el libro Polvo del tiempo publicado en 1947. Se estableció en Caracas desde el año 1944 y trabajó en la redacción del semanario Fantoches entre ese año y 1948.
Durante ese tiempo también se desempeñó como colaborador del diario El Nacional. En 1949 publica su primer libro de sonetos, editado en Barquisimeto. Ese mismo año y hasta 1952, viaja a Praga y recorre Checoslovaquia, becado por la Unión Internacional de Estudiantes. A su regreso a Venezuela en 1952, formó parte del grupo literario Contrapunto, integrado por Antonio Márquez Salas, Andrés Mariño Palacio, Juan Manuel González, Héctor Mujica, Pedro Díaz Seijas y Ernesto Mayz Vallenilla entre otros intelectuales de la época. Este grupo se mantuvo activo durante la década de 1950 y editaba la revista literaria Contrapunto en la que Lameda fue un colaborador constante.
Su trabajo dedicado a la crítica literaria se desarrolló abundantemente en la columna El cura y el barbero que dirigía en El Nacional. En 1957 regresó a Europa y se domicilió en Berlín durante varios años. Posteriormente ingresó al servicio diplomático ejerciendo como agregado cultural en las embajadas de Venezuela en Praga, La Asunción y Atenas. Su obra poética es considerada eminentemente épica, basada en temas de la historia nacional, con influencia de los líricos franceses y armada de una técnica que se basa en el cumplimiento riguroso del metro y la rima.
Sus obras literarias y ensayísticas son Canto elegíaco a Cruz Salmerón Acosta, publicado en Cumaná por el Ejecutivo del Estado Sucre en el año 1981; El corazón de Venezuela obra poética, editada en Caracas por Ediciones Centauro en 1978; La creación poética de Andrés Eloy Blanco: análisis crítico de Poda, impreso en Caracas por Ediciones Centauro, 1980; Galerón y vidalita: décimas de pampa y llanura, publicado en Caracas por el Concejo Municipal del Distrito Federal en 1978; La glosa y el soneto, editado por la Asociación de Escritores Venezolanos en Caracas, 1980; El gran cacique publicado por la Casa de las Américas, La Habana, 1963; Invitación a una suma y heroica presencia, impreso y distribuido en Asunción, Paraguay en 1991; El juglar de las torres moradas: homenaje lírico a Federico García Lorca, Caracas, por el Banco de Desarrollo Agropecuario, 1980; Los juncos resplandecidos: décimas al Vietnam heroico y mártir, editado en Caracas en el año 1969; Polvo del tiempo: sonetos de 1941 a 1944, publicado por el Instituto Cultural Mosquera Suárez, Barquisimeto 1949 y Sonetos del viajero enlutado, Caracas, editorial Monte Ávila, 1975. Murió en Caracas el 30 de noviembre de 1995.

Juan Carmona Figueroa: Nació en Carora el 22 de febrero de 1900. Sus padres son Federico Carmona Álvarez y Francisca Figueroa, quienes confiaron su formación educativa inicial a reconocidos maestros locales, entre ellos el humanista Ramón Pompilio Oropeza, quien desde las aulas del Colegio La Esperanza y Colegio Federal, moldeó a un número importante de jóvenes torrenses que más tarde destacaron en diversas áreas profesionales. A partir de la sólida formación recibida en la institución de su Carora natal, el joven Juan Carmona Figueroa ingresó en la Universidad Central de Venezuela donde destaca como alumno. De esta casa de estudios egresa el 19 de abril de 1920 como abogado y tres años después recibe el doctorado en ciencias políticas.
Al mismo tiempo que realiza su formación universitaria ejerció labores de corresponsal del diario El Impulso, fundado por su padre Federico Carmona Álvarez quien en 1919 decidió trasladar la modesta empresa editorial a Barquisimeto. Posteriormente en agosto de 1928 fallece Federico Carmona Álvarez empujando a Juan Carmona a asumir definitivamente la dirección del vocero larense nacido en Carora en 1904. Juan Carmona se establece en Barquisimeto, ciudad en la que desarrolló una labor que excedía las responsabilidades del bufete y de la dirección y redacción de El Impulso destacando su nombre y obra como Director del Colegio Federal de Barquisimeto entre 1920 y 1923, institución donde dicta las cátedras de historia, literatura y filosofía. A la par de la actividad docente, junto a Pablo Gil García lideriza la fundación del Centro Social de Barquisimeto a partir de febrero de 1921, lugar de encuentro y esparcimiento familiar.
En 1925 sus desvelos se orientaron a llamar la atención a sus paisanos en cuanto a clarificar la fecha de nacimiento del héroe epónimo del estado Lara General Juan Jacinto Lara Meléndez. La celebración del día de nacimiento del prócer larense, cada 28 de mayo es un aporte de Juan Carmona Figueroa. Es considerado uno de los hijos ilustres del siglo XX caroreño. Como escritor destaca su obra Poemas de Circunstancias. Su obra bibliográfica y hemerográfica es amplia y su producción intelectual abarca temas del derecho, particularmente en materia de seguros, en la que profundizó y brindó un aporte significativo, constituyéndose en el autor del anteproyecto de Ley de Seguros, publicado por el Colegio de Abogados del Distrito Federal en 1956. Falleció en Caracas el 12 de abril de 1975.

Alirio Díaz: Nació en La Candelaria, un pequeño pueblo cerca de Carora, en 1923. Desde niño muestra un prodigioso talento natural para el cuatro y la guitarra clásica que empieza a estudiar por sí mismo y participa en acompañamientos de música popular, actividades que comparte en Carora con el maestro Rodrigo Riera. En 1942 se radica en Trujillo y estudia los fundamentos teóricos de la música con el director y compositor Laureano Mejías. Aprende a ejecutar el saxofón y el clarinete y forma parte de la banda local que dirige su profesor. En 1945 se traslada a Caracas para estudiar y especializarse en guitarra en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, donde recibe instrucción con el maestro compositor Raúl Borges y complementa sus estudios de armonía e historia de la música con el insigne maestro Vicente Emilio Sojo. Hace su debut en Caracas y ofrece un reci tal con obras de Villalobos, Bach y Ponce, entre otros autores. En esa oportunidad demostró tal virtuosismo lo que posteriormente le valió que el gobierno de Venezuela le otorgara una beca para continuar estudios en el Conservatorio de Madrid, España, con el maestro Regino Sainz De La Maza, donde se destaca como uno de los mejores alumnos y obtiene diploma de profesor y Premio Extraordinario. Se traslada luego a Viena, Austria, y asiste a la academia de Música Chigiana donde recibe clases con el maestro Andrés Segovia, convirtiéndose en asistente del mismo y más tarde en titular de los cursos de guitarra clásica. Su carrera como concertista abarca todos los estilos, contemporáneos y clásicos, haciéndose notables sus interpretaciones de Scarlatti.
También se especializa en música española, sudamericana y en particular de Venezuela. En 1964 se establece en Roma y reparte su tiempo entre su Venezuela natal y el viejo continente, impartiendo clases y ofreciendo conciertos. Ha ofrecido recitales en los cinco continentes, destacándose como uno de los mejores guitarristas del mundo.
La Organización de Estados Americanos, OEA, le concedió el Premio Interamericano de Música en 1987 por su destacada labor artística y ha sido merecedor de múltiples reconocimientos por parte del gobierno de Venezuela. Recibió además un Doctorado Honoris Causa que le concedió la Universidad de Carabobo por su extraordinaria carrera artística dedicada a la excelencia musical. Alirio Díaz recibió también el Premio Nacional de Música correspondiente a 1980. En 1993, se crea con su nombre un festival internacional de guitarra en Venezuela. También se ha desempeñado como promotor de importantes cursos y concursos internacionales de guitarra. Actualmente realiza trabajos de investigación de las tradiciones musicales de Venezuela. Destaca además como un gran intérprete del compositor Antonio Lauro.

Valentín Caruci: Nació el 14 de febrero de 1923 en el Paso de San Antonio, caserío perteneciente a la parroquia Antonio Díaz del municipio Torres. Músico, compositor, cantante, gremialista y difusor de las manifestaciones musicales tradicionales de Venezuela, en los inicios de vida artística se desempeñó en diversos oficios tales como pregonero, vendedor de lotería y limpiabotas para lograr su sustento. En 1938 participó como aficionado en un programa de radio en la emisora La Voz de la Esfera, hoy Radio Continental; en 1946 actuó en diferentes emisoras y locales nocturnos de Caracas; en 1949 fundó el grupo Los Cantores del Sur y el Trío Los Compadres; fue miembro fundador de la agrupación de música tradicional Camaguán en el año 1951; estuvo en el grupo musical Palmarito también en el año 1951 e integró la agrupación Los Copleros del Camino, en 1955. En 1954 comienza varias exitosas giras artísticas por todo el país acompañado de varios conjuntos musicales que él ayudó a formar y ese mismo año actuó con los Hermanos Fumero y en diferentes emisoras de radio y locales en Caracas.
Actualmente es presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela, Sacven, y de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores, Cisac. Se autodefine como un cultor que les canta a los pueblos, a las sabanas, a las costumbres de su tierra y a las ciudades por donde ha transitado su obra musical, que abarca más de trescientas piezas compuestas y algunas cuya autoría es compartida con otros compositores.

Carlos Santelís: Nació en el municipio Torres del estado Lara el 15 de abril de 1948. A la edad de 18 años ya jugaba béisbol profesional con el equipo Cardenales de Lara. Su talento y condiciones físicas, entre las que destacaba su contextura atlética y sus casi 2 m de alto, lo convirtieron en un destacado primera base, posición en la que jugó la mayor parte de su vida. Jugó tres temporadas profesionales desde 1966 hasta 1969, dejando un average envidiable: en 277 veces al bate conectó 78 hits para alcanzar un promedio de 268. En la serie semifinal de la temporada 1966-1967 bateó cuatro imparables en cuatro turnos para alcanzar un promedio perfecto de 1.000 puntos. Su carrera se vio truncada al morir en un accidente aéreo en el aeropuerto de Maracaibo el 16 de marzo de 1969, en la oportunidad en que viajaba por primera vez hacia los Estados Unidos de Norteamérica donde debía empezar su entrenamiento de primavera para un equipo de grandes ligas de la Liga Americana de béisbol. En ese mismo accidente falleció otra de las grandes figuras emergentes del béisbol venezolano como era Isaías Látigo Chávez. Es valorado y recordado como una de las más grandes figuras del deporte en el municipio Torres.

Luis Beltrán Guerrero: Nació en Carora el 11 de octubre de 1914, hijo de Dolores Guerrero, maestra, y Alejandro Meléndez. Sus mentores intelectuales fueron Pablo Álvarez y Ramón Pompilio Oropeza. Se inició como articulista a los 13 años de edad y a los 17 años escribe los editoriales del periódico El Diario en Carora; conoce de memoria la poesía de Rubén Darío y se nutre de Garcilaso de la Vega y Góngora. A esta edad, en el año 1931, escribe sus primeros poemas, en los que refleja el amor por su tierra. Se traslada a Caracas en 1934, para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela y durante sesenta y seis años se convierte en una de las firmas constantes del diario El Universal desde 1930 y hasta 1996, escribiendo bajo el seudónimo de Cándido, dirigiendo la columna Candideces, que a partir del año l962 y hasta 1995, se transforma en una serie de libros impresos y que llegarán con el tiempo a sumar 14 volúmenes.
Su prosa es definida como clásica y deliberadamente intenta evocar la de los modernistas y escritores españoles de la llamada generación de 1898, declarando que quería ser como Julio Camba, Azorín, Ventura, García Calderón o César Zumeta. Desde 1930 colabora además con los diarios El Mundo y La Nación y se identificó en El Nuevo Diario con el seudónimo Yoyo mientras que en El Pórtico de Carora emplea el de Luz bélico. A los 20 años de edad recibió el título de Bachiller en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela. En 1937 obtuvo el título de Doctor en Ciencias Políticas en la misma Universidad. Tras la desaparición del grupo Viernes en l942, publica Secretos en fuga, su primer libro de poesía.
En l954 publica su segundo poemario titulado Posada del ángel. Su obra literaria abarca el ensayo y el artículo de opinión y crítica literaria, aspectos recopilados en los libros de ensayos Sobre el romanticismo y otros temas publicado en l942, Palos de ciego, ensayos de crítica e historia literarias, apreciación del autor por José Nucete Sardi, Caracas, Editorial Cecilio Acosta, l944; Humanismo y romanticismo, de l954 y Perpetua heredad de l965. Se desempeñó como secretario de gobierno del estado Lara en l939 y secretario del presidente del estado Trujillo entre l94l y 1945. Fue profesor fundador del Pedagógico de Caracas en 1945 y en este mismo año actuó como profesor guía del grupo de estudiantes enviado por el gobierno venezolano a Buenos Aires a cursar Humanidades en l945.
El golpe de estado ocurrido inmediatamente interrumpió el apoyo oficial a esa misión conformada por Guerrero, Ernesto Mayz Vallenilla y Carlos César Rodríguez, estudiantes que permanecieron por su cuenta en la capital argentina. Guerrero sobrevivió gracias a sus colaboraciones en la prensa local y entre 1945 y 1950 cursó estudios en la Universidad de Buenos Aires, obteniendo el título de profesor en Letras, acreditación que lo convertiría en Director de la Facultad de Filosofía a su regreso a Caracas en l950 y luego en Secretario del Consejo Universitario desde l953. En l954 publica Humanismo y romanticismo, editado en Caracas por Ediciones Nueva Cádiz. Cursó estudios superiores en Francia, España, Bélgica y Suiza. Combinó su vida de poeta, que fue su pasión, con la docencia y el periodismo.
Ganó el Premio Nacional de Literatura, mención ensayo en el período 1968-1969. Publicó además Perpetua heredad, Ediciones del Ministerio de Educación, Biblioteca Venezolana de Cultura en l965; Primera navegación, Suma poética, con epílogo de Santiago Key Ayala, por la Asociación de Escritores Venezolanos en Caracas, 1975 y Prosa crítica, selección y prólogo de Oscar Zambrano Urdaneta, Editorial Monte Ávila, l983. Fue Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia desde 1964 y de la Academia Nacional de la Lengua, además de ser miembro de la Asociación de Escritores de Venezuela, de la Real Academia Española de la Lengua y de la Real Academia Española de la Historia, en Madrid, España. Recibió la Medalla de Honor de la Orden 27 de Junio en su primera clase; Caballero de las Artes y las Letras de Francia, 1969; Orden Francisco de Miranda y Orden Andrés Bello entre otras. Obtuvo además mención de honor en el premio municipal de poesía, Caracas, 1954; el Premio municipal de prosa, 1954; el Premio municipal de prosa con la serie Candideces, 1963; el Premio Nacional de Literatura, mención ensayo, 1968 y el Premio Nacional de periodismo Juan Vicente González, 1965. En l994 la Fundación Biblioteca Ayacucho edita Ensayos y poesía con selección, prólogo y cronología de Juan Ademaro Querales y bibliografía de Juan Ademaro Querales y Horacio Jorge Becco y en l997 se edita Obra poética con prólogo de Guillermo Morón, en Caracas. Entre las 55 obras impresas que publicó en vida destacan además Anteo, 1952; Razón y sin razón, 1954; El visitante, 1958; Poema de la tierra, 1970; La ciudad de las cinco Vocales, 1970; Homenaje: Rodó y Venezuela, 1971; Humanismo y romanticismo, 1973; Primera navegación poética, 1975 y El Jardín de Bermuda, 1986. Muere en Caracas el 16 de mayo de 1997 dejando tres hijos José Paulino, Ángela de La Paz y Luis Beltrán producto de su unión con Enriqueta Fernández Ribe, compañera de toda su vida.

Salvador Montes Montes de Oca: No se tiene con precisión la fecha de nacimiento de quien sería obispo de la Diócesis de Valencia, pero se cree que nació en octubre de 1895 o de 1896, en la ciudad de Carora, hijo de Rosario Montes de Oca y Andrés Montes de Oca. Desde muy joven demostró su inclinación por el ideario religioso, producto quizás de la relación con dos notables humanistas de la ciudad del Morere, Lucio Monte de Oca y el sacerdote Carlos Zubillaga. Siguiendo su vocación religiosa, cursó estudios en el Seminario de Barquisimeto, luego en Italia y posteriormente regresa a Venezuela y entra al Seminario de Caracas, donde recibe el subdiaconado en el año 1921, de manos de su mentor espiritual monseñor Aguedo Felipe Alvarado. En 1922 se ordena de sacerdote y realiza su primera misa en la Iglesia San Dionisio de su ciudad natal. Asume responsabilidades religiosas en las comunidades de Cubiro, población perteneciente al municipio Jiménez y Anzoátegui, hoy municipio Morán, ambas localidades del estado Lara; en 1923 es designado Secretario de Cámara y Gobierno del Obispado, Capellán del Santuario de La Paz y Director Espiritual del Seminario de Barquisimeto.
En 1925 dirige el periódico de interés religioso Fulgores Eucarísticos, órgano de las obras del Santuario Eucarístico de la Paz, en Barquisimeto y en el año 1927, funda y dirige el periódico El Embajador, semanario de intereses generales. El 23 de octubre del 1927 es electo por el Congreso Nacional para ocupar el cargo de Obispo de Valencia y en 1929 es expulsado del país por decreto del Ejecutivo Nacional, suscrito por el entonces presidente Juan Bautista Pérez. Vivió esta etapa de su vida en la Isla de Trinidad, en la casa de un pariente. A su regreso a Venezuela renuncia al cargo como máxima autoridad eclesiástica de la entidad

Cecilio Chío Zubillaga Perera: Hijo de Teodoro Zubillaga y Elvira Perera, nació en Carora el 1 de febrero de 1887. Conocido con el apodo de Chío y de formación autodidacta, compartía su labor intelectual con las faenas agrícolas desarrolladas al principio en fincas ajenas y luego en su hacienda conocida con el nombre de El Fraile.
Trabajó igualmente en el comercio y en los ramos industriales de zapatería y sombrerería. Su casa de Carora, se convirtió en un ateneo en el que se realizaban amenas tertulias con intelectuales y artistas de la región y de diferentes rincones de Venezuela. Su desempeño como periodista se inicia en la revista Ensayos de Carora en 1907, para la que escribía con el seudónimo de Pacífico Leal. Desde allí pregonó sus ideas liberales y por sus afanes culturales se hizo contertulio de la imprenta Torres en la cual se editaba el citado vocero y también el periódico El Impulso desde 1904, fundado por Federico Carmona.
Colaboró en el semanario La Palabra y el diario El Monitor, ambos dirigidos por el poeta caroreño Marco Aurelio Rojas, así como en Labor y posteriormente en El Diario, estos últimos, al igual que Ensayos, fueron publicaciones fundadas bajo la dirección de José Herrera Oropeza. También escribió en El Yunque, órgano de la Sociedad Unión, Progreso y Protección del Artesano; en la revista Unidad, dirigida por el periodista e historiador Ismael Silva Montañés, en el periódico caroreño Cantaclaro y en la revista Alas de Barquisimeto. Excepto en sus años juveniles, cuando fue miembro de la Asamblea Legislativa del estado Lara y más tarde secretario de la Jefatura Civil del distrito Torres, no desempeñó cargos públicos. Fundó numerosas agrupaciones como la Sociedad Patriótica Ezequiel Zamora, las Jornadas Culturales y el Salón de Lectura de Carora, que con los años se convertiría en la biblioteca pública Riera Aguinagalde. Viajó en dos oportunidades a Europa, la primera vez entre 1924 y 1926 y la segunda durante los años 1927 y 1928.
Durante su primera estancia en Europa, específicamente en la ciudad de París, Francia, trabó amistad con Miguel de Unamuno y con José Ortega y Gasset, con quienes mantenía constante y frecuente correspondencia a lo largo de muchos años. Chío Zubillaga dejó varios centenares de trabajos, además de un ensayo biográfico sobre Ildefonso Riera Aguinagalde y un estudio sobre la educación secundaria en Carora.
Sus obras son Correspondencia, editada en dos volúmenes por la Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1993; Estudios históricos, también en dos volúmenes, Caracas, 1988; Indice del Archivo Zubillaga, Caracas, 1993; Temas políticos, en dos volúmenes, Caracas, 1993; Temas sociales, dos volúmenes, Caracas, 1993, todas editadas por la Academia Nacional de la Historia. Aparte de estas obras publicó La voz del común, editada por Imprenta Ávila Gráfica, Caracas, 1950 y Procerato caroreño, segunda edición, por Tipografía Orellana, Caracas, 1967. Perteneció a la Academia Nacional de la Historia en calidad de miembro correspondiente por el estado Lara.
Editó por su cuenta, en su segundo viaje a Europa, el Procerato Caroreño, obra escrita por su primo hermano doble José María Zubillaga Perera. Creó y organizó el Archivo Zubillaga, importante repositorio para estudiar la vida social, cultural y política de Carora. Como escritor y polemista, fue el creador de varios neologismos, tales como malhechuría y quinquenio socarrón, aplicados por él, a los gobiernos de los generales Juan Vicente Gómez y Eleazar López Contreras respectivamente; Congreso sisiista, referido al Parlamento de Gómez; godarria, aplicable a la clase conservadora caroreña; jesucristista, para expresar su adhesión a la doctrina cristiana, a pesar de su radical liberalismo que, en ocasiones, lo acercó a las ideas marxistas y unos cuantos más que ya pertenecen al acervo popular venezolano. Murió en su ciudad natal, Carora, el 25 de julio de 1948.

 

 

 
 
 
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