Guia Viajes Virtual Venezuela
Estado Falcón

Guía de Viajes del Estado Falcón

Turismo en el Estado Falcón, Atracivos Turísticos del Estado Falcón, División Político Territorial del Estado Falcón

Buscar Hoteles en Venezuela

Buscar Hoteles en el Estado Falcón
Buscamos y Comparamos las Mejores Ofertas de Hoteles en todas las Mejores Páginas Webs de Viajes para ayudarte a encontrar tu Hotel Ideal en el Estado Falcón
Mejor Precio Garantizado.

 

 

guiaviajesvirtual.com - Venezuela - Ciudades y Poblaciones del Estado Falcón

Ciudades y Poblaciones del Estado Falcón


Ver mapa más grande

Santa Ana de Coro

Santa Ana de Coro es la capital del estado, fundada el 26 de julio de 1527 por Juan de Ampíes en un antiguo asentamiento caquetío ubicado en el extremo sur del istmo de los Médanos, un sitio urbano que en ese mismo año fue nombrado cabildo. Su crecimiento y expansión fueron acelerados. Santa Ana de Coro fue la primera capital de la nación, sede del primer gobierno de Venezuela, del primer obispado y de la ciudad pontificia con la primera catedral del país, pero perdió sus privilegios en 1546, fecha en que las autoridades civiles se trasladan a El Tocuyo y en 1637 las eclesiásticas se trasladaron a Caracas.
Por este motivo, la ciudad de Coro se encontró abandonada gran parte del siglo XVII y es a fines del mismo cuando empieza a recuperarse. Coro significa viento en lengua arawaca, nombre muy bien puesto pues los alisios se desplazan rápidos hacia el este casi todo el año. Pese a su aridez, aquí la belleza tiene cien rostros distintos.

 

 

Coro, la ciudad de calles empedradas que guardan celosamente todas las edificaciones coloniales más importantes como La Catedral y La Iglesia de San Francisco, El colorido de las paredes pintadas con tonalidades intensas sobre la base del rojo, amarillo y ocres, mantiene esa atmósfera de alegría, típica de los pueblos costeros.
El perfil urbano de Coro se caracteriza por su homogeneidad, rasgo otorgado en gran medida por la horizontalidad del terreno sobre el cual se emplaza. Sin embargo, el incremento de las actividades comerciales en el área de valor histórico de la ciudad ha alterado parte de su tipología urbana.
Los inmuebles habitacionales corianos, la mayoría de un solo piso, grandes fachadas, zaguanes y patios con corredores, no difieren en gran medida de otros inmuebles tradicionales de otras zonas del país, aunque sí se adaptan a las condiciones climatológicas de la zona. Los elementos constructivos sobresalientes son los muros de adobe y bahareque, techos de caña brava y cubiertas de tejas; la ornamentación es homogénea, pero hay variación cromática.
Coro posee un casco histórico de múltiples obras de uso residencial, religioso, militar, gubernamental, comercial y recreacional; muchas de ellas declaradas Monumentos Históricos Nacionales.
Coro, la ciudad de calles empedradas que guardan celosamente todas las edificaciones coloniales más importantes.
Algunas de las más representativas son La Catedral, la iglesia y claustro de la iglesia de San Nicolás; la congregación de las Siervas de Dios, la iglesia de San Clemente, la casa de los Arcaya o Museo de la Loza, la casa de los Curiel y la casa de los Senior o Museo de Arte Contemporáneo de Coro y las famosas casonas como la de las Ventanas de Hierro, La Casa del Tesoro, La Casa del Sol, entre otras.
Entre los espacios públicos de la ciudad destacan la plaza Bolívar, el paseo La Alameda y el paseo Talavera.
El 9 de diciembre de 1.993, la UNESCO (UNITED NATIONS EDUCATIONAL SCIENCE CULTURAL ORGANITATION) en la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia, declaró a la ciudad de Coro y su Puerto Real de la Vela, Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La declaratoria se hizo según los criterios IV y V de la convención que rige el Patrimonio Mundial. Según estos dos juicios, el bien declarado ofrece "un ejemplo eminente de un tipo de construcción o de un conjunto arquitectural que ilustra un período histórico significativo" y un ejemplo eminente de "lugar tradicional de habitación humana, representativo de una cultura y vulnerable ante el efecto de mutaciones irreversibles".
Los dos criterios vienen a reafirmar el mérito de la ciudad de Coro y su Puerto Real de La Vela, como el conjunto arquitectónico de barro más importante de Venezuela y el más valioso de la cuenca del Caribe.
De todas las ciudades venezolanas, es Coro la que ha conservado en su trazado urbano, una "retícula libre propia de las ciudades andaluzas y canarias de fines del siglo XV", con cierre de perspectivas y "espacios públicos a modo de patios abiertos al común. Ha cultivado a través de su historia todas las técnicas hispanas e hispano-aborígenes.
La Vela, por otra parte, "ofrece el más completo repertorio de elementos de influencia holandesa en el área inmediata a la ciudad de Coro" y contiene un invalorable conjunto arquitectónico doméstico hecho en barro (bahareque y adobe) que singulariza y prolonga junto al mar de la ciudad de Coro.

La Vela de Coro

A escasos 12 km de Coro se encuentra el Puerto de la Vela, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1993.
Este fue el principal puerto de la ciudad de Coro y de la Provincia de Venezuela, donde el Generalísimo Francisco de Miranda izo por primera vez la bandera de Venezuela. Gran parte de su arquitectura original es conservada, las cuales se caracterizan por ser construidas de barro con grandes corredores y patios centrales, entre las que podemos mencionar: La Casa de la Aduana y la Iglesia del Pueblo, que poseen una acentuada influencia holandesa. Desde este punto existe el servicio de Ferry que traslada a los pasajeros hacia las islas de Aruba y Curazao.
El Centro Histórico de la Vela, fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1984, según Gaceta oficial Nº 33.024.
La existencia del puerto de La Vela, vinculado con la ciudad de Coro, histórica y funcionalmente, es anterior a la del pueblo que fue fundado en 1781. En ese mismo año don José de Navarrete, administrador de la Real Hacienda, oficia al teniente de Gobernador y juez subdelegado de Intendencia, don José de Bidegaín, enviándole el expediente promovido por el tribunal de Intendencia para establecer la aduana en el puerto, así como para darle inicio a la construcción de un fortín, obras modestas, como lo permitía el estado de las arcas reales en la región.
El presbítero y doctor Nicolás de Talavera destinó fondos propios para la construcción del cementerio y su capilla adjunta, cediendo una de sus casas para el funcionamiento de la primera escuela que tuvo La Vela.
En La Vela de Coro desembarcó el Generalísimo Francisco de Miranda en su expedición de 1806.
El pueblo se asienta sobre un terreno rocoso que va descendiendo desde la iglesia hasta la playa. Un plano de la ciudad de 1794, muestra la existencia de 17 cuadras agrupadas entre dos calles anchas, cuyos extremos cierran la iglesia y el mar. En este plano se observan cuadras rectangulares en una retícula irregular similar a la de Coro, y sus frentes orientados de este a oeste.
Allí las únicas edificaciones orientadas hacia el mar son: la Aduana, la Alcaldía y la Iglesia. Las construcciones tradicionales sacan el mayor provecho de los recursos del lugar,  viviendas modestas de adobe y bahareque, y edificaciones públicas con mampostería de piedra o técnicas mixtas. En lo que toca a los techos, en su mayor parte presentan el sistema de pares y nudillos, cuadrales y tirantes, con tendido de cardón o caña mortero y teja de arcilla criolla. Las puertas y ventanas son de madera de doble hoja, con repisa quita polvo, rejas de madera y poyo.
A nivel del lenguaje arquitectónico la ciudad asume una gran influencia holandesa debido a la cercanía de las Antillas Holandesas con tierra firme que hace de La Vela el centro principal de movimiento marítimo con Curazao y Aruba. Así, junto al intercambio comercial, se incorporan a nivel arquitectónico celosías de madera y otros elementos decorativos, y entrado en el siglo XIX tejas planas de arcilla, manteniéndose, a nivel espacial el zaguán, patio con aljibe y galerías perimetrales, con habitaciones entorno a éstas y el traspatio, elementos típicos de las casas de la época colonial.
A finales del siglo XIX se construye la aduana del puerto de la Vela y se repara también el muelle. La conexión con la ciudad de Coro se hizo más estrecha con la construcción del ferrocarril que unía a ambas ciudades. A principios del siglo XX se reconstruyen las calles y casas que habían sido destruidas por la guerra, y en años posteriores se hace la dotación de servicios y crece la ciudad con nuevos barrios en el sentido este, oeste y sur. No obstante lo anterior, el centro histórico de La Vela conserva en pie su calidad como espacio urbano cuyos atributos constructivos tradicionales permanecen en sus edificaciones modestas, de menor escala que las de Coro.
En virtud de ello, y luego de diversas medidas de reconocimiento a sus valores materiales e inmateriales, por parte de organismos regionales y nacionales, en 1993, gracias a la lucha emprendida por líderes de la comunidad de La Vela, Unesco incluye en la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad un amplio sector de su centro histórico.
Más recientemente, el 9 de diciembre de 2003, mediante Decreto Nº 2.734, el Presidente de la República creó la Comisión Presidencial para la Protección de Coro y el puerto de La Vela, que está actualmente dedicada a la tarea fundamental de elaborar el plan de Conservación y Desarrollo de estas áreas declaradas Patrimonio de la Humanidad, que incluye el estudio de los límites del área protegida de la ciudad.

Adícora

Adícora fue el más importante puerto del litoral oriental paraguanero. A comienzos del siglo XVIII era utilizado por los traficantes de esclavos y luego, en 1730, por la Compañía Guipuzcoana que, según la tradición, fundó en el lugar un almacén o pequeña factoría. A comienzos del siglo XIX el gobierno español construyó un fortín que fue testigo de la hazaña del héroe Juan Garcés, al apoderarse de un importante cargamento de pertrechos conducidos por la goleta curazoleña Tres Amigos, al servicio realista. El puerto de Adícora fue habilitado para la exportación durante la primera mitad del siglo XIX.
Todavía en 1874 tenía apenas ocho casas, de las cuales tres servían para almacenar los frutos que se exportaban. A partir de entonces y hasta 1930 aproximadamente, el pueblo no cesó de crecer como principal puerto de la península. Viniendo de la capital del estado, se ingresa a Adícora por la entrada del sector La Bocaina, a media hora aproximadamente de Pueblo Nuevo. Hoy en día es considerado sitio de referencia turística.
Aún se mantiene como centro poblado de pescadores, dedicados a la actividad turística y comercial. Además de poseer edificaciones con característica arquitectónicas antillanos y españoles que le dan un colorido especial, es la zona del estado que tiene las playas más hermosas y aptas para la práctica del windsurf del país.
Chichiriviche
Importante centro exportador de cemento, ubicado a 200 km de Coro por una excelente carretera, posee infraestructura de servicios. Cerca está el Parque Nacional Morrocoy donde abunda la pesca por la tranquilidad de sus aguas.
Poseedora de grandes redes hoteleras y uno de los principales sitios visitados en temporadas altas por turistas de todo el mundo, en el trayecto se observa el maravilloso Reservorio de Fauna Silvestre de Cuare.
Desde Chichiriviche se puede visitar los preciosos cayos o islotes que caracterizan esta parte de la Costa Oriental Falconiana.

Tucacas

Centro turístico por excelencia y puerta al Parque Nacional Morrocoy. A Pocos kilómetros de Tucacas se llega a las playas de Boca de Aroa donde encontraras cabañas, entre otros servicios.
En Tucacas se pueden tomar las embarcaciones que transportan a las paradisíacas playas y cayos que conforman el Parque Nacional Morrocoy, específicamente en: Punta Brava, Paiclá, Playuela, Playuelita, Sal y Sombrero
Cuentan con los servicios de: radio, primeros auxilios, sanitarios públicos, camping, venta de comida, y unidad marina de emergencias; Punta brava, Paiclá y Sombrero cuenta con puestos de Guarda Parques. En Playa Seca se encontran sitios de primeros auxilios y comida.

Punto Fijo

Está ubicado en la Península de Paraguaná una isla plana, unida a tierra firme por un istmo largo rodeado por Médanos.
Debido a su ubicación geográfica, posee un clima cálido y seco, con fuertes vientos que por la fuerza de los mismos inclinan a los cujies dando formas caprichosas.
Allí se encuentran las importantes refinerías de Cardón y Amuay, a las que llega el petróleo desde el lago de Maracaibo a través de oleoductos y tanqueros.
Su punto más alto lo constituye el Monumento Natural El Cerro Santa Ana, declarado así por la biodiversidad de su flora y fauna, el mismo se extiende desde el centro de la península ofreciendo una vista panorámica de Los Médanos de Coro, la Sierra de San Luis y las Islas Curazao y Aruba.
No podemos dejar de mencionar a Santa Ana, el pueblo más antiguo de Falcón, cuya iglesia conserva la arquitectura original del siglo XVI.

Santa Ana

Originalmente pueblo de los Caquetíos. Su existencia se remonta a 1538, siendo por lo tanto uno de los pueblos más antiguos del Estado Falcón y del país. Su principal atractivo es el cerro Santa Ana (850mts), el cual fue declarado monumento natural, ofreciendo una rica diversidad de flora y fauna.

San Luis - Cabure

Dos de los principales pueblos situados en la Sierra de San Luis a media hora de Coro.
Poseen fuentes de agua y cascadas siendo la zona montañosa donde el visitante disfruta de un clima fresco.

Pedregal

Capital del Municipio Democracia, donde se encuentran Minas de Carbón.

Dabajuro

Capital del Municipio que lleva su mismo nombre, centro poblado, centro de Servicios del Occidente Falconiano.

Tocópero

Con clima agradable y parajes marinos que invitan al descanso; más adelante, Mirimire, población dedicada a la ganadería.

Yaracal y Sanare

Ambas dedicadas a la actividad agropecuaria.

Los Taques

Pueblo pesquero de la zona occidental de la Península, fue marcado por la llegada de Alonso de Ojeda en su segundo viaje a América en 1502 y considerado el primer establecimiento levantado por los españoles en tierra firme del continente americano.

Moruy

Fue asentamiento de indios Caquetíos, se identifica por la elaboración de artesanía utilizando como materia prima el cardón y fibra vegetal. Su iglesia data de 1760, y todavía conserva en su recinto imágenes religiosas muy antiguas. Las tierras de Moruy, como otras de la península, fueron adquiridas a la Corona Española en 1594 por don Alfonso Frías, gobernador de Venezuela entre 1600 y 1602.
Sus herederos las cambiaron por las de Cayerúa a los indios caquetíos, quienes se instalaron en el lugar antes de 1621.
Moruy fue nombrada parroquia en 1746. Su iglesia, importante monumento arquitectónico, ya existía desde el siglo anterior. Las milicias de este pueblo, junto a las de Santa Ana, constituyeron la única protección efectiva que tuvo Paraguaná durante la época hispánica.

Churuguara

A 117 kilómetros de Santa Ana de Coro, hacia el límite sur del estado Falcón y a 156 km de Barquisimeto, capital del estado Lara, se encuentra la población de Churuguara, capital del Municipio Federación.
La ciudad se cimenta sobre una sabana circundada de suaves colinas, alcanzando los 936 msnm, su mayor altitud, en el cerro Parucia. Su fecha de fundación resulta imprecisa aunque ya para 1810 aparece como población consolidada.
En 1842 Churuguara fue elevada a parroquia civil. Desde sus orígenes como población, su santo patrono es San Juan Bautista.
Actualmente posee varias instalaciones deportivas como el estadio Municipal Víctor Davalillo, el Gimnasio Cubierto Julio Vicente Chirinos y el parque ferial Ramón Antonio Medina. Cuenta además con un terminal de pasajeros, muchos establecimientos comerciales, oficinas de servicios públicos y agencias bancarias, así como instituciones educativas de todos los niveles de educación formal.

Suruy

Ya en un estudio a escala nacional sobre tierras baldías realizado en 1839 por la Universidad Central de Venezuela, aparece el nombre de esta zona donde medio siglo después se asentaría el caserío y posterior poblado de Suruy.
Se cuenta que para entonces pertenecía a la parroquia Agua Larga que a su vez pertenecía al cantón Cariagua. San Luis era la sede administrativa del distrito y era donde se concedían los arriendos de terreno. Hacia mediados del siglo XIX, este terreno fue arrendado a Benito Guerra, quien vivía en San Luis de Cariagua, pero se sabe que nunca ocupó esta tierra ni la trabajó. Se desconoce además el costo del arriendo. La historia del pueblo nace hacia 1880 cuando los hermanos Isaías y Gilberto Gutiérrez, quienes eran oriundos de Agua Larga, decidieron con sus respectivas esposas, buscar un lugar dónde asentarse. Recorrieron los caseríos de la región conocida como La Llaná, que es una planicie semi árida que conforma la geografía entre Lara y Falcón.
Las dos parejas pasaron por caseríos como La Puerta de Curucutal, Piedra Grande y Los Rastrojos hasta que llegaron a una quebrada que todavía existe a 250 m del poblado actual de Suruy. Al llegar a este sitio subieron de la quebrada encontrándose un valle y decidieron que en este lugar se iban a arraigar, tenían el agua cerca y la planicie era de tierra cultivable Los hermanos se establecieron en lo que hoy son los dos extremos del poblado. Pocos años después de establecerse, Gilberto Gutiérrez muere en un accidente e Isaías se hace cargo de las dos familias. La fertilidad de la tierra ofrece grandes ganancias y a raíz del auge económico que empezó a desarrollarse, muchas familias decidieron mudarse a estas tierras. Isaías sólo imponía una condición a aquellos quienes quisieran establecerse en esta tierra, que en las noches todas las familias debían rezar el rosario.
Se empiezan a edificar casas y sitios para el esparcimiento y los ritos religiosos, realizando de manera espontánea y concertada por todos los habitantes de ese entonces, un trazado en retícula y disponiendo suficiente espacio para el crecimiento de plazas, una escuela, una iglesia, una gallera, trojas y establecimientos comerciales.
La Iglesia de San Marcos de León, patrono de la población de Soruy, fue construida antes de finalizar el siglo XIX. Muchas de las edificaciones que conforman este poblado tienen entre 80 y 100 años de antigüedad, elaboradas en bahareque con techos de madera cubiertos de tejas y pisos de ladrillo de barro cocido. Las festividades al santo patrono se realizan entre 17y el 24 de Abril. Actualmente viven en este poblado alrededor de 400 personas, quienes desarrollan cultivos de pimentón y tomate entre otras plantaciones y crían ganado caprino. Según relatan sus pobladores, se han encontrado tiestos cerámicos que consideran pertenecieron a comunidades indígenas que vivían en esta zona. La mayoría de estas piezas son apenas guijarros y tiestos de muy variados acabados, unos más rústicos que otros.

Cabure

Es la capital del municipio Petit. Se dice que en sus orígenes, era conocida como Cabure, Cahure y Bucare indistintamente. Cahure era el nombre de uno de los tres aguerridos caciques jirajaras que habitaban la zona para el momento de la conquista y de allí deriva el nombre de Cabure. Otro de los caciques que dejó su huella en la geografía local, fue el cacique Hueque, recordado en las bravías cataratas de Hueque. El tercer cacique se llamaba Bacoa. El sargento Nicolás Jacinto de La Colina, era el dueño de muchas de las fanegas de tierras que hoy constituyen lo que es el municipio Petit y posteriormente, la viuda de este sargento, María Francisca Pérez vendió por 50 pesos todas estas tierras al capitán de milicias Pedro Francisco Rivero, quien vivía en Coro y ocasionalmente visitaba Cabure para supervisar sus tierras. En ellas había asentamientos indígenas que según se cuenta no tenían derechos sobre las tierras ni para sembrar un conuco.
Estos pobladores dirigieron una solicitud al capitán Rivero para que les cediera parte de sus propiedades y éste cedió las fanegadas comprendidas entre el Guay de La Concordia y la quebrada de Carayaca. Los documentos de propiedad se firmaron el 28 de octubre de 1729, fecha que es conmemorada como la fundación de Cabure.
En 1870, se creó el distrito Petit y su capital fue Cabure. En su obra Biografías falconianas en relieve, escrita por el Presbítero Mario Rota, se describen los límites y los poblados que rodean a Cabure y se mencionan que en total no existían más de cien casas y que a lo largo de la topografía del lugar se extendían las zonas conocidas como El Bucaral, Yapamata o Las Puentes, Santa Juana y El Paso por el oeste; por el norte, Las Cruces, Caritupe y el Cantón; al este Palma Sola, el Vesubio y Cámara, San Hilario, El Caipal, Las Pailitas, El Ramonal, La Caridad, San José, Hueque y Palo Quemao y al sur Pueblo Abajo y Curairima. De estas piezas son apenas guijarros y tiestos de muy variados acabados, unos más rústicos que otros.

 

 

Custom Search