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Turismo Arqueológico - Sitios Arqueológicos del Estado Falcón


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Yacimiento de Fósiles Urumaco

Ubicado en la Zona Occidental de Falcón, se encuentra Urumaco, considerado el yacimiento de fósiles más rico de todo el norte de América del Sur. En dicha zona fueron hallados, el 11 de mayo del 2000, los restos del roedor más grande del mundo. Lugar donde se construirá uno de los Museos Paleontológicos más grandes de Latinoamérica, El Museo Paleontológico de Urumaco (MPU) creado para preservar la riqueza paleontológica de la región, Esta extensa región posee un gran número de yacimientos de vertebrados fósiles que se distribuyen a todo lo largo de varias formaciones geológicas, que abarcan un intervalo temporal desde el Mioceno medio hasta el Pleistoceno tardío (entre 14 millones de años hasta unos 10.000 años aproximadamente).
El Museo desarrolla un programa de investigación, la conformación de las colecciones paleontológicas y su exposición al público, y el diseño de un programa educativo y de acción social hacia la comunidad, A la región de Urumaco se le llega por medio de la carretera nacional Falcón - Zulia, partiendo desde las ciudades de Coro al oeste o desde Maracaibo al este. Igualmente en la Península de Paraguaná se pueden hallar algunos restos arqueológicos de los primeros habitantes de la zona, como los indios caquetíos.

 

 

Parque Arqueológico y Paleontológico de Taima Taima

En el Municipio Colina, se encuentra la zona de Taima-Taima, uno de los Yacimientos Antropológicos más importantes de América, con hallazgos de civilizaciones humanas que datan de cuatro mil años de antigüedad.
Está situado al este de La Vela, entre las poblaciones de El Carrizal y Taratara, tiene una extensión de 1480 ha sobre tierras de una antigua posesión comunera.
Fue declarado Sitio de Interés Cultural según Gaceta oficial Nº 38.206 de fecha 10 de junio de 2005, ampliando así la declaratoria anterior de 8 ha que aparece en la Gaceta oficial Nº 35.923 de fecha 19 de marzo de 1996. El sitio arqueológico y paleontológico de la nueva poligonal está constituido por los sectores Muaco, Cucuruchú, y Quebrada de Taimataima, lo que implica la protección de los yacimientos que se encuentran en el sitio.
El lugar adquirió importancia científica luego de que en un manantial de aguas salobres resurgentes ubicado en la zona conocida como Quebrada de Taimataima, en la cual se presume iban a tomar agua grandes animales hoy extintos como Haplomastodontes, Gliptodontes, Eremoterios, caballos, Macrauquenias, tortugas y Megaterios, José María Cruxent y Royo y Gómez hallaron los restos óseos de un mastodonte juvenil junto a otros de los animales antes mencionados, con claras evidencias de haber sido cazados y descuartizados por antiguos cazadores indígenas portadores de estrategias cinegéticas.
Según fechamientos geológicos y de radiocarbono esto ocurrió por lo menos unos 13.000 años antes del presente.
Esto ha generado serias polémicas por más de treinta años dado que los sitios de matanza de mamuts ubicados en Norte América, arrojaron fechas no mayores de 11.500 años.
La Comisión Presidencial para la Protección de Coro y el puerto de La Vela, como parte del Plan integral de Conservación y Desarrollo de la zona, trabaja en la formulación de acciones para la protección de este importante sitio arqueológico, acciones que deberán ser integradas en los programas de planificación territorial y urbanística.
Tenemos: sitio de petroglifos de playa Curazaíto, sitio arqueológico y paleontológico de Muaco, Cementerio de Muaco, sitio arqueológico de Carrizal, La Peña, La Piedra del Cacho, La Lomita de Taratara, Llano Taratara, Sitio paleontológico Quebrada Salada y Fundo Curazaíto-El Balcón.
La cubierta tensil del parque arqueológico y paleontológico Taimataima, fue diseñada por el arquitecto Carlos Henrique Hernández en el año 1998. Se construyó en el año 2003 a solicitud del Instituto del Patrimonio Cultural. El área proyectada es de 800 m2.
Está ubicada en la quebrada de Taimataima, cerca de la localidad de Taratara. Se trata de una estructura metálica cubierta con una tela tensada que protege al yacimiento. Este proyecto participó en la Bienal de Arquitectura de Quito en el año 2004.
Mención especial merece el Parque Nacional de Arte Rupestre localizado en Cabure, Sierra de San Luis, ya que en un espacio geográfico de unos 4 kms existen más de 500 piedras grabadas y 1000 dibujos, siendo sin lugar a dudas, el conglomerado más grande de arte rupestre de toda Venezuela.
Igualmente en la Cueva del Indio, del Parque Nacional Morrocoy, se pueden observar petroglifos de cientos de años A.C.
Los investigadores del CENTRO DE INVESTIGACIONES ANTROPOLÓGICAS, ARQUELÓGICAS Y PALEONTOLÓGICAS (CIAAP) de la UNEFM han estado trabajando desde hace ya varios años en los estudios de yacimientos fosilíferos en la zona de Urumaco y Taima-Taima.
En el año de 1959, José María Cruxent estudió y excavó en el área de Muaco, localizado en el área cerca de La Vela de Coro, es un área típica en donde años atrás ocurrió la caza de animales por los pobladores del período paleo-indio.
De estas excavaciones y exploraciones se han encontrado gran variedad de las herramientas utilizadas, como son raspadores, y una gran variedad de martillos hechos de piedra, así como los restos de los huesos de los mamíferos de ese entonces, como lo eran los mastodontes (mamíferos muy parecidos a los elefantes, pertenecientes a la Era del Pleistoceno, y que probablemente también migraron desde Asia) y los megaterios (una pereza gigante), del cual se dice descienden las perezas que recorren las matas de yagrumo en toda Venezuela.
Posteriormente durante el año de 1962, Cruxent localizó un área similar a Muaco en Taima-Taima. Situada a unos 20 kilometros al Este de Coro, y a 3 km de Muaco.
Al igual que Muaco, Taima-Taima era un yacimiento de cacería, un sitio donde nuestros primeros pobladores se trasladaban y cazaban de manera de obtener los alimentos necesarios para su subsistencia. Estudios han encontrado que la gran mayoría de los restos encontrados en Taima-Taima pertenecen a un mastodonte de casi dos metros.
También se han hallado herramientas utilizadas por grupos humanos que poblaron este lugar hace 15000 años.
Hace aproximadamente 14.000 años esta región estaba poblada por Armadillo Gigante (Gliptodon sp. / Pleistoceno Superior), estos inmensos armadillos, poseían un caparazón conformado por pequeñas placas que se disponían a manera de mosaico, el cual le daba protección al animal contra sus depredadores naturales.
El Caimán del Río Purus (Purussaurus sp. / Mioceno Tardío de 8 a 3.5 millones de años) fue encontrado por primera vez en el Río Purus de Brasil. Este inmenso caimán, que pudo medir hasta 15 metros de longitud, vivió también en la zona de lo que hoy es Urumaco hace aproximadamente 8 millones de años, durante la época del Mioceno. Una característica singular de este gran animal es su gran abertura nasal y sus grandes dientes.
Mastodonte (Haplosmastodon waringi / Pleistoceno Superior 14.000 años A.P.) de características primitivas vivieron en. Probablemente animales que formaban grupos o clanes como los actuales elefantes.
Sus restos se han encontrado en muchos lugares del territorio especialmente en Muaco y Taima-Taima (edo. Falcón), el Valle de Quíbor (Edo. Lara), la Sierra de Perijá (Edo. Zulia) entre otros.
Según la evidencia recabada por el Prof. J.M. Cruxent el hombre de hace 14 a 20 mil años mataba a estos animales con el propósito de alimentarse de su carne.
EL Perezozo Gigante Terrestre (Eremotherium laurilardi), a diferencia de sus parientes vivientes más cercanos, los perezosos arborícolas, eran animales que por su gran talla tenían hábitos terrestres.
Estas grandes bestias son nativos de Suramérica, donde se ha registrado su procedencia en muchos de los países que conforman este continente.

Otros lugares de interés arqueológico del Estado Falcçon son:

Piedras Escritas: Sitio arqueológico ubicado en El Supí, donde se preservan un grupo de piedras grabadas que indican que el lugar fue asiento de una importante población precolombina.
Hay evidencia de un cementerio indígena que se encuentra en estado de disgregación. Para visitarlo se debe contar con la ayuda de conocedores de la zona.
Cementerio Indígena: Ubicado al norte de Urumaco, a 7 Km aproximadamente. En él se encontraron osamentas, vasijas mortuorias, piedras que usaban como herramienta para el trabajo, que datan de más de 5.000 años.
El sitio de Petroglifos de Playa Curazaíto o Letreros: como es conocido, es un sitio de petroglifos (dibujos grabados sobre piedra) de origen prehispánico.
Los motivos, como muchos de los utilizados por los indígenas de Venezuela, recrean figuras geométricas (geomorfas), humanas (antropomorfas) y de animales (zoomorfas) que, en la actualidad, son un testimonio del pasado aborigen venezolano.
Otro de los yacimientos importantes, incluídos dentro de la poligonal declarada del Parque Arqueológico y Paleontológico de Taimataima es el Sitio Arqueológico y Paleontológico de Muaco.
Las excavaciones realizadas en este sitio descubrieron la existencia de artefactos de piedra tallada, asociados a huesos de algunas especies extintas del Pleistoceno (primer período de la era cuaternaria o antropozoica) como mastodontes, Gliptodontes, Megaterios y caballos americanos. Con los materiales encontrados los indígenas elaboraban puntas de flechas, percutores, cuchillos y raspadores.
También forma parte del área declarada el Sitio Arqueológico Cementerio de Muaco, cementerio prehispánico en el que se evidencian, aflorados en el terreno, los restos humanos.
A pesar de su deterioro, ocasionado fundamentalmente por la erosión, es posible observar las formas horizontales y extendidas en que algunos de los cuerpos fueron enterrados. Asociado a los restos óseos se evidencia la presencia de restos cerámicos indígenas.
Cerca del cementerio de El Carrizal se encuentra el Sitio Arqueológico El Carrizal donde se pueden encontrar evidencias arqueológicas correspondientes a los períodos prehispánico, colonial y republicano, tales como cerámica indígena y europea.
Estas evidencias son testimonios muy significativos de una prolongada ocupación del área por diferentes grupos humanos.
En la orilla de la Playa de TaraTara se encuentra una formación rocosa llamada La Peña, la cual se encuentra acompañada por una hilera de piedras de menor tamaño. Mide aproximadamente 30 m de alto por 25 m de ancho y su grosor no llega a superar los 2 m. Esta desproporción de sus medidas, hace que esta roca sea similar a una laja.
Su aspecto general es de triángulo irregular. La textura de la piedra es porosa y su color es ocre. En la base de La Peña hay un orificio que es penetrado por las olas del mar. En este espacio se ha formado una pequeña laguna con algas verdes que contrastan con el color de la roca y generan un agradable ambiente natural.
El Sitio Arqueológico la Piedra del Cacho está caracterizado por la abundante cantidad de restos cerámicos, conchas y objetos de piedra. Estos restos evidencian ocupaciones prehispánicas del sector que al parecer llegan al lugar, arrastrados por factores ambientales desde la parte más alta de los médanos cercanos.
También está incluido en la poligonal del Parque Arqueológico y Paleontológico de Taima Taima.
El Sitio Arqueológico La Lomita Taratara. Dispersos alrededor de la superficie de esta loma se han descubierto restos de material cerámico que se presume corresponden a la época prehispánica y podrían ser testimonio de un antiguo asentamiento indígena.
Otro yacimiento importante es el Sitio Arqueológico Quebrada Salada. Bajo esta quebrada de agua salada se encuentran restos fósiles de una especie extinta mamífera llamada Gliptodonte que habitó el noreste del estado Falcón al menos hace trece mil años.
Este sitio fue intervenido por el profesor José María Cruxent en el año 1983. A través de yacimientos como el del sitio arqueológico El Llano Tara Tara es posible hacer un estudio de las comunidades pasadas venezolanas, pues está caracterizado por la presencia de fragmentos de cerámica, objetos de piedra y restos de huesos de los indígenas que allí vivieron durante los tiempos anteriores a la conquista española.
El camino a recorrer para llegar a los petroglifos de la Playa de Curazaíto es una vía en la que también se pueden observar testimonios del pasado venezolano, pues a lo largo de este camino se encuentran dispersos fragmentos de cerámica correspondientes a las épocas prehispánica, colonial y republicana.
Este lugar es conocido como Sitio Arqueológico Fundo Curazaíto-El Balcón, y también forma parte de los espacios del Parque arqueológico y paleontológico de Taima Taima, declarado Bien de Interés Cultural.
Entre otros sitios arqueológicos ubicados en el estado Falcón, podemos nombrar:
El Sitio Arqueológico La Maravilla, Sabaneta: Presumiblemente de la época prehispánica donde se encontraron restos de cerámica, tales como vasijas y ollas. Asimismo se encuentran adornos corporales de concha y hueso. Por las particularidades de esta cerámica encontradas se presume que esta zona está asociada a estilos costeros de la región de Colombia y de Panamá.
Sitio Arqueológico del Sector Carazao, Quebrada de Vuerito: Este sitio, presumiblemente prehispánico, se encuentra ubicado entre las estaciones de La Florida y Río Seco, en los cauces secos del río. Posee una extensión aproximada de 30 m de diámetro y en él se encuentra material cerámico y de piedra a nivel superficial.
Sitio Arqueológico del sector Las Cabeceras, Coro: Las piezas que se han encontrado en este sitio arqueológico abarcan un período temporal que cubre desde lo prehispánico hasta el presente. Aquí se han encontrado hornos de ladrillo y tejas, restos de plantas de viviendas, basureros arqueológicos, caminos y un área extensa de talleres de artefactos de piedra.
Sitio Arqueológico La Luz: Ubicado en la Periferia de Pueblo Nuevo. En este sitio arqueológico halló un material arqueológico, especialmente cerámica indígena, que posiblemente corresponde a un sitio habitacional de los aborígenes venezolanos en la época prehispánica. Se trata de objetos domésticos y cotidianos, como materiales de cocina y de uso personal.
Sitio Arqueológico Montecano: Ubicado entre Pueblo Nuevo y San José de Cocodite. Montecano fue en la época prehispánica un sitio ocupado por grupos indígenas dedicados básicamente a la cacería y recolección de alimentos, lo cual se evidencia por la localización en el lugar de artefactos de piedra, utilizados en sus faenas diarias.
Sitio Arqueológico San José de Cocodite: Ubicado al norte de Santa Ana de la Mesa de San José de Cocodite, al este de la fila de Montecano. En este sitio arqueológico, que corresponde a la época prehispánica, han sido hallados restos de artefactos de piedra con los cuales los antiguos indígenas de la región realizaban tareas de supervivencia, como por ejemplo la cacería.
Sitio Arqueológico y Paleontológico Quebrada Ocando: Se ubica entre Los Dos Caminos y el poblado de Guaibacoa. En este sitio de origen prehispánico se han localizado restos de huesos fosilizados, específicamente costillas, vértebras y una mandíbula con dentadura de la especie Megaterio. Uno de los huesos encontrados tiene marcas de posible descarne, lo que al igual que en otros sitios de la región ha sido interpretado como evidencia de cacería y consumo de grandes mamíferos por parte de los indígenas 13.000 años atrás.
Sitio Arqueológico y Paleontológico Cuevas de Chipare: Ubicado entre Guaibacoa y Las Dos Bocas, en medio de la luz que se filtra a través de sus ventanas naturales, se pueden apreciar en grabados en las paredes una gran cantidad de petroglifos de origen prehispánico. Actualmente este sitio tiene un uso religioso. No obstante su integridad ha sido profanada pues en tiempos recientes han pintado y escrito sobre las paredes.
Sitio Arqueológico Falco: Ubicado en el Tramo corredor que conduce a la carretera El Manglar, se caracteriza por la presencia de material prehispánico como fragmentos de cerámica y objetos de piedra. Asociados a estos elementos, el hallazgo de restos óseos humanos es testimonio de la existencia de un cementerio indígena en el lugar. La acumulación de basura contemporánea refiere un mal estado de conservación para el sitio. La autoridad municipal deberá iniciar un procedimiento para salvaguardar este bien o para obligar a su conservación, notificando al Instituto del Patrimonio Cultural sobre estas actuaciones.

 

 

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