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Tradiciones del Estado Amazonas

Se trata de los testimonios sobre acontecimientos y conocimientos, significativos para una comunidad indígena en particular, que se transmiten de generación en generación mediante la narración oral como son sus costumbres, cuentos, cantos, rezos, mitos y leyendas o las recetas curativas o culinarias. Que se representan en su Folklore, su Gastronomía y su Artesanía . Algunas de estas manifestaciones culturales se describen a continuación:



El Chamán: es una figura de suma importancia dentro de la comunidad indígena pues ayuda a sanar enfermedades, a partir de la cosmovisión de una cultura. Es además quien se dedica a la predicción del clima, las estaciones, el futuro de los habitantes de la comunidad y contribuye a mantener la practica de las costumbres ancestrales. También conocido bajo los nombres de shamán, piache o médium, es una de las figurascentrales en toda cultura indígena. Es la persona que entra en contacto con lo divino sin dejar de ser humano. En el instante de mayor contacto con sus deidades el chamán pone todas sus capacidades, habilidad, inteligencia y fuerzas ocultas para alcanzar el estatus de sagrado, sin huir de su propio cuerpo que se vuelve poderoso y maravilloso porque los espíritus tutelares o humanos pasan a ser parte de su espacio sagrado. Otros espíritus se apoderan de su materia y su cuerpo da muestras de valor y fortaleza y a la vez demuestra que por lo menos temporalmente es imperecedero, en esos instantes se sacraliza y se consagra a través de la sublimación religiosa que lo eleva enriqueciendo su acción chamánica y al elevarse conserva su propia unidad. Ese mundo simbólico es interpretado y reinterpretado por la sociedad que él representa. En este estado el hombre sagrado realiza diversos ritos y logra sobreponerse a la realidad. Aquilino Chipiaje, perteneciente a la cultura indígena jivi, chamán y fundador de la comunidad de Brisas de Nazareth, comenta que en la tradición de los chamanes dentro de su cultura, quien desea serlo debe empezar a muy corta edad o en su defecto, si algún chamán adulto ve en un niño la capacidad para convertirse en chamán, pide permiso a los padres de la criatura para educarla en los secretos de esta actividad. El aspirante a chamán debe levantarse en la madrugada por lo menos una hora antes que lo hagan los demás; bañarse en el río antes que cualquiera, mantiene ayuno diario y sólo ingiere los alimentos que le sugiere un chamán experimentado o tutor y cuando éste así lo considera correcto. Sólo puede ser atendido y su comida sólo puede ser preparada por una mujer a quien ya no le baje la menstruación. El iniciado debe acompañar a su chamán tutor todos los días para recibir su instrucción hasta que éste decida separarlo de su familia y comunidad, internándose en la selva de 8 a 10 meses aproximadamente donde recibe la mayor parte de su aprendizaje. Los chamanes de la cultura Jivi cuentan con el poder del dios central de su cosmogonía, Kuwainü, creador de todo lo existente. Un chamán, según la cultura jivi, no debe dejarse llevar por la mala intención o la venganza; debe procurar vivir para salvar de la enfermedad y el dolor a sus semejantes, de lo contrario desperdicia el poder conferido por Kuwainü. Si un chamán usa sus capacidades para lanzar un mal a otro, es como si se quedara sin flechas y como dicen en las comunidades jivi, arco sin flecha no defiende. En cambio, cuando un chamán emplea su energía en curar a otros es como si lanzara de primero la flecha.


Sustancia Ritual Yopo: Muchas culturas indígenas como la de los indígenas Jivi que habita en la comunidad Payaraima, ubicada en la carretera nacional, eje carretero norte emplean sustancias enniógenas o dios en nosotros que les permite entrar en contacto con sus ancestros o sus dioses. Se ingieren únicamente dentro de los rituales y suelen ser sustancias muy respetadas entre los miembros de las comunidades indígenas. El yopo es una de estas sustancias y se extrae de una planta del mismo nombre en cuyo fruto reposa la semilla de la que se extrae la sustancia enniógena. Con las semillas hacen una pasta a la que agregan fécula de yuca y conchas de caracoles de río quemadas y pulverizadas. De la pasta forman pequeñas tortas que, tostadas al fuego, luego se enduren y se almacenan. Cuando quieren hacer uso de ellas, las muelen nuevamente con un mortero y un triturador pequeño especialmente diseñado para el acto ritual. En la cultura occidental suele decirse que ésta es una sustancia alucinógena pero en las culturas originarias indígenas se aprecia que su finalidad no consiste en evadirse de la realidad, como en el uso de los alucinógenos en la cultura occidental, sino que su uso está restringido a los rituales y se emplea para conectarse con el plano de lo espiritual. Dentro de la cultura indígena Piaroa se emplea el Yopo dentro de la celebración del Warime, su celebración ritual más importante que convoca a todos los miembros de esta cultura que habitan en el territorio, hasta una comunidad específicamente escogida para ser sede de esta manifestación durante varias semanas. El Yopo es preparado por hombres mayores conocedores del proceso y los materialesy se emplean diversas materias primas que se recolectan durante elverano, aun cuando el componente principal es la semilla de Yopo tostada y pulverizada. Luego puede ser mezclada con la corteza del árbol Virola elongata y la corteza de otro árbol conocido como Elizabetha Princeps. Estas tres especies vegetales crecen de forma silvestre en el bosque amazónico aun cuando el árbol de yopo es cultivado dentro o cercano a los conucos.

Amuleto Pepa de Zamuro: Se trata de uno de los amuletos más codiciados en todo el estado Amazonas. Se emplea como una contra para proteger a los niños contra cualquier mala influencia, ya sea por mal de ojo o por hechicería. La historia de cómo conseguir esta resistente piedra, de no mas de 5 cm de diámetro, perfectamente esférica y de color blanco, es conocida por gran número de habitantes y se dice que la misma procede de las culturas indígenas que habitan desde tiempos inmemoriales estas calurosas y selváticas tierras. Existen varias versiones de cómo obtener esta piedra, pero la más difundida indica que primero hay que ubicar un nido de zamuro en la época en la que estas aves están empollando a sus vástagos. Cuando la madre zamuro ha puesto sus huevos se espera hasta que se ésta se retire del nido y se sube al árbol o risco donde se encuentre, tomando uno de los huevos que debe hervirse y luego devolverlo al nido antes que la madre zamuro regrese. Al pasar los días, cuando los polluelos han salido de sus cascarones y al ver que todavía no se ha roto uno de los huevos, el que previamente fue hervido, la madre zamuro se aleja del nido a buscar, nadie sabe dónde, una piedra blanca de forma perfectamente esférica y golpea con ella el huevo que aún no se ha partido. Al notar que éste no se abre, lo arroja del nido y sólo hay que esperar el ave se aleje para extraer del nido la piedra blanca. Para saber si realmente se ha obtenido una piedra de zamuro, hay que encerrarse en una habitación y colocar la misma sobre una superficie muy dura y golpearla con un mazo, si la piedra sale disparada sin sufrir la más mínima fractura, es una auténtica piedra de zamuro; si por el contrario se rompe o fractura no lo es.

Ritos Mortuorios en la Cultura Jivi: Dentro de la cultura indígena Jivi la muerte es considerada el paso de un mundo a otro, de un tipo de existencia a otra. Cuando alguien muere se acostumbra enterrar el cadáver en un espacio destinado a cementerio y al cabo de un año los familiares sacan los restos de la tierra y los lavan en el río hasta que queden sin rastro de tierra, después los tiñen con onoto, meten los huesos en un catumare pequeño que es un tipo de morar construido a partir de fibras naturales y se baila por todos los habitantes de la comunidad en una fiesta, al final de la cual deberán enterrarlo por última vez en el mismo cementerio. Según se dice la persona que no baile los restos enferma de cualquier epidemia. Es un ritual ancestral cuya celebración se efectúa desde tiempos inmemoriales y todavía lo conservan como un tributo a la memoria de sus antepasados.

Rezos curativos en la Cultura Indígena: Estos rezos son empleados para curar o tratar diversas dolencias y están escritos en el idioma Jivi. Contra el dolor de muela rezan la siguiente oración: siwatsa ënë barrëmenecaii / misiboto ënë barrëmenecaii / daipasi ënë barrëmenecaii. Para usar en una mujer que no puede tener hijos y quiere tenerlos se emplea la oración: Iculi tabusipa mavecori nacatanojotsi / culema tabusipa mavecori nacatanojotsi / jivalla mavecori nacatanojotsi / jialu iboto mavecori nacatanojotsi. Cuando una mujer está emabarazada se le reza esta oración: Tsibuli tacana jué / papabëyo tacanajué / nëjëyo tacanajué /pavená toto. Al finalizar la oración se le sopla en la cabeza, el pecho y las manos, luego se vuelve a rezar la oración y se le sopla entre las piernas. Este ritual se realiza a los seis meses de embarazo. Cuando se hace casabe con yuca amarga hay que tener la precaución de cocinarla por más de cinco horas porque de lo contrario el veneno que contiene puede pasar a la persona que lo coma provocando fuertes dolores en todo su cuerpo. Para curar este envenenamiento se emplea esta oración: cutsi cutsi abaya banacaleya / maderrilla abaya banacaleya / yamejeva abaya banacaleya / dutsi dutsi abaya banacaleya / caliawirriya abaya banacaleya. Puede ocurir que la persona no sufra de envenenamiento por ingerir el veneno de la yuca brava y sin embargo tenga un fuerte dolor de estómago. Para aliviarlo existe el rezo: Ataiboto, ataiboto yabaxë copiaya / arrojoboto yae copiaya, ya tabutopayajonari / arrojoboto wequetsiboto ya tabutopayajonari / arrojoboto yawalaboto ya tabutopayajonari / arrojoboto cumaliboto ya tabutopayajonari / arrojoboto tsotsorri tsotsorri beyaxaejonari / panabë wixae tsenetsiawiri / cubebe wixae tsenetsiawiri. Cuando una persona es picada por una raya, se le reza la siguiente oración: Atha jae, aya jae, ira chauh, waco yaco, que significa "Come tierra, come arena, arena roja, Muera en nombre del chaman". Para curar el dolor de muelas rezan: Siwua Tsa Meva Ru Caí palame Taiii, que significa “Pez sin dientes agua calma Dios de hierro ya”.

Curare o Manewa: Es el veneno utilizado para impregnar las puntas de los dardos con los cuales se da caza a ciertos animales. Su efecto es inmediato produciendo parálisis muscular y la muerte. Su preparación representa un arte dado el complejo sistema de mezclas y períodos de cocción que pueden determinar la calidad del mismo. Es realizado en su totalidad por hombres expertos y reconocidos dentro de la cultura y comercio Piaroa. El curare representa para el Piaroa la moneda más fuerte en el intercambio comercial tradicional del grupo. Los diferentes tipos de curare están relacionados con la potencia y calidad de su preparación, por lo que su utilización en actividades de cacería determina la obtención de mejores piezas con un mínimo esfuerzo. La recolección de plantas de curare se realiza durante verano, período en el que los tallos no presentan humedad ni parásitos, hongos o moho, luego se procesa la corteza y se conserva hasta momentos antes de su uso, mezclándolo y cocinándolo pa-ra formar la pasta que se aplica en los dardos. El curare se obtiene de la planta del mismo nombre conocida científicamente como Strychnos guianensis, una liana de la que se extrae la corteza, raspándola y secándola al fuego para luego mezclarla en cocción con plantas como la Anthuruim jenmanii, la Phillanthus micrandius y las mas conocidas ají o el mamure. Al observar el punto de cocción exacto se procede a colar la muestra, quedando en residuo una pasta color negro que es conservada en una pequeña tapara o calabaza. El veneno es colocado en las puntas de los dardos y secado con humo. Al momento de ser usado esta punta entra en contacto con la sangre del animal y el veneno se diluye en el torrente causando la muerte del mismo. La cerbatana ha sido la herramienta más apropiada para la cacería en la selva; el Piaroa divisa la presa y coloca dentro de la cerbatana el dardo previamente envenenado, levanta la cerbatana apuntando con la mira al animal, con un extremo de la cerbatana colocado en sus labios sopla enérgicamente disparando el dardo directamente a la presa, que al cabo de unos segundos cae paralizada o muerta por el efecto del curare. Para presas de mayor tamaño como dantos, lapas, báquiros y venados se emplea la cerbatana grande, de aproximadamente 2,5 m de largo, que contiene dardos de mayor tamaño impregnados en gran parte de su superficie por un curare o veneno de mayor potencia. La cacería de animales de gran tamaño reviste un esfuerzo mayor ya que las presas huyen heridas durante largo tiempo recorriendo grandes distancias, a las que el cazador debe rastrear constantemente hasta que el efecto del curare contamine la sangre paralizando al animal.

Historia de la Creación de los Piaroa: Al principio de los tiempos estaba Büoká quien había nacido como un corazón de la palabra del viento. Un día Büoká pensó en crear a su hermano Rúa-Wahari y pensó en crearlo semejante a sí mismo. Büoká se dijo “yo no puedo vivir solo en este mundo; tengo que hacer a alguien igual a mí y que tenga el poder de crear cosas para el mundo. También él debe saber crear nuevos seres vivientes”. Büoká vio en su ojo derecho una figura similar a la suya, era su espíritu invisible y de éste sacaría a su hermano Rúa-Wahari. Sacó la imagen de su ojo con mucho cuidado usando un palito. Era una imagen muy pequeña, la puso en su mano y mientras la miraba pensó: “¿cómo voy a crear a una persona sin que sea parido por una mujer? Si la creo de otro modo los otros se van a burlar de mí y van a decir que yo parí a un niño. Para evitar que se burlen voy a pedirle ayuda a nuestra madre Jä-tänäru y colocó la pequeña imagen en el vientre de su madre. Al mismo tiempo Büoká creó a su hermana Chejeru sacando la imagen que tenía de ella de su ojo izquierdo y también la colocó en el vientre de su madre. Jä-tänäru parió a los nueve meses a Rúa-Wahari y a Chejeru. Cuando Rúa-Wahari cumplió 7 meses fue dejado en la puerta de la casa de Cuenämu Ufuóda-u y se arrastró como todos los niños. Cuenämu recogió a Rúa-Wahari y leque tienen los dedos en número impar y las extremidades terminadas en pezuñas con el dedo central más desarrollado que los demás como el tapir; 4 o 5 especies de artilodáctilos que son aquellos mamíferos ungulados cuyas extremidades terminan en un número par de dedos de los cuales apoyan dos en el suelo que son simétricos y comprende a los paquidermos y a los rumiantes. También hay una especie de cetáceos que son mamíferos con forma de pez y gran tamaño que tienen aberturas nasales en lo alto de la cabeza por las cuales sale el aire expirado y tienen los miembros anteriores transformados en aletas sin los posteriores y el cuerpo terminado en una sola aleta horizontal que es la tonina. Las aves tienen un mayor número de especies dentro de los vertebrados superiores del estado Amazonas, conociéndose 674 especies de aves que constituyen más de la mitad de todas las especies conocidas en Venezuela. Entre los anfibios existen 60 variedades entre los cuales los anuros son la mayor parte. Hay 4 especies de loricados que son caimanes y babas, 15 especies de tortugas, 50 especies de serpientes y de 25 a 30 especies de matos y lagartos. Sin embargo se asocia al Amazonas y en especial en el municipio Atures con algunas variedades de animales de todas las especies que suelen ser consideradas endémicas como los monos, pericos, loros y caimanes como las especies más emblemáticas de la zona. preguntó: “¿de dónde eres? ¿Quiénes son tus padres?” Y Rúa-Wahari le contestó “Soy el jefe de los lagos porque mis padres son los lagos”. Cuenämu le dijo: “la única persona que existe es Büoká a quien nosotros creamos. Büoká es descendiente de nosotros, por eso tú debes ser hijo de él y nieto de nosotros. Tu nombre nieto es Räunischsa”. Rúa-Wahari creció en la casa de Cuenämu Ufuódau donde recibió todos sus poderes y conocimientos. Rúa- Wahari regresó a casa de Büoká y Chejeru. Había aprendido a crear nuevas cosas en el mundo. Büoká lo sabía porque había tenido visiones en las que veía a su hermano Rúa-Wahari creando a los hombres y sentía curiosidad por saber cómo iba a crear a los Uhuothoj’a, o Uwotuja que son los nombres con los que se autodenominan los Piaroa. Llegó el día en que Büoká vió que Rúa-Wahari creaba a los hombres en el lugar llamado Mariuek’a. Rúa-Wahari preparó una masa de carne de pescado en una laguna. Mientras descansaba vinieron los cangrejos y se comieron la carne preparada. Por eso Wahari pescó y preparó más carne humana. De la masa de carne hizo el cuerpo, el cuello y por último el corazón. Siguió pescando y con cada pez que sacaba de la laguna iba haciendo los ojos, el pelo, las orejas, la boca y la nariz. Así hizo Wahari hasta completar al primer hombre y a la primera mujer. Cuando terminó de crear a estos primeros Uhuothoj’a, o Uwotuja les habló de los peligros que iban a enfrentar. Wahari les dijo que los olores de los hombres serían peligrosos y que debían tener cuidado. De esta pareja nacieron otros hombres y otras mujeres. Luego Rúa-Wahari creó los alimentos y las diferentes clases de plantas. Cuando Rúa-Wahari vio que su creación estaba bien, se fue a un lugar llamado Umurohá Ojuna. Así creó Rúa-Wahari a los Uhuothoj’a.

Plantas medicinales en la cultura indígena: Son muchas las plantas y cortezas que emplean los Jivi para tratar diversas enfermedades, algunas de ellas tienen el mismo nombre y usos similares en otras culturas indígenas pero las que comúnmente emplean y que se identifica a esta cultura en sus procesos curativos son el Capi que dentro de la cultura es una planta que posee una entidad particular que se emplea para rejuvenecer el cuerpo, cerrar heridas o cortadas y como enniógeno o sustancia para comunicarse con sus dioses en ceremonias rituales. Todos los pobladores le tienen respeto a todas las plantascurativas o mágicas. Al Capi particularmente sólo se le accede a través del ritual. Para extraer de la planta sus cualidades toman trozos de la corteza, los asan y luego trituran para extraer un líquido de color verde que es el que se aplica en las heridas. Sus otros usos y procedimientos como planta para acceder al plano de lo espiritual sólo lo conocen lo chamanes, celosos guardianes de la tradición y conocimientos ancestrales. Para mantener la apariencia juvenil además usan hojas de luna comprimidas en agua con las que se lavan la cara todas las mañanas y se mantienen en ayunas hasta media mañana para que la sustancia haga efecto. El Guayabo Sabanero es empleado para curar el dolor de barriga y para tratar la amibiasis. Para su preparación se retira la corteza del palo y se cocina, se deja reposar y se toma a temperatura ambiente varias veces pero sólo por un día. La Kascaraca o palo cabo de hacha, se usa para curar el dolor de estomago y el paludismo. De la mata sólo se retira la corteza del palo y se cocina junto con la raíz de manaca, se deja enfriar y se ingiere a temperatura ambiente hasta que desaparezcan los síntomas. Para curar la diarrea usan la concha de Manteco, que se cocina hasta que hierva, luego se deja reposar y se toma tres veces al día. El árbol llamado Cuajo además de tener propiedades curativas se emplea para la talla artesanal. Como medicina natural es usada para tratar el cáncer. Para hacer la bebida medicinal se saca la corteza del palo del árbol cuajo, se hierve, se deja reposar a temperatura ambiente y se toma de 2 a 3 veces al día. Para emplearlo como madera para tallar cortan y secan el tronco y luego van dándole forma de animales como tortugas, cachicamos, águilas, serpientes, dantas, tigres, venados, osos hormigueros y lapas, empleando como herramientas machete, formón y hachas o cuchillos y luego emplean abrasivos. Posteriormente usan el cumare que es un pigmento natural que extraen de la concha del árbol de manteco. Una planta que no se usa para curar pero que forma parte de las creencias y costumbres de esta cultura es la planta de Ceiba que es utilizada para realizar brujería. Es una planta grande y gruesa. Esta planta no es medicinal, al contrario, se dice que cuando alguien quiere hacerle algún mal a otra persona, arranca trozos de corteza del árbol en luna llena e inmediatamente la colocan en agua y de ésta se le da a beber a la persona a quien se desea hacer daño. Comentan que a la persona que ingiere este líquido, le crece la barriga de tal modo que le provoca la muerte. Otra planta medicinal tradicional de los Jivi es el Pajarillo que se da en los bosques húmedos y su corteza es usada para tratar enfermedades tales como tos, fiebre e inflamaciones en el cuerpo. Se usa en forma de infusión para curar la tos y la fiebre y en el caso de esta última se aplica además baños de agua tibia en las que previamente se ha hervido la corteza y las hojas de la planta. Para tratar las enfermedades inflamatorias se hace una pasta con mucho de la corteza y hojas de esta planta hervida y se aplica en las zonas inflamadas. En todos los casos se continúa con el uso de la planta hasta días después de la desaparición de los síntomas. La Sangrita o Chacali Hunubotol es otra planta de uso medicinal que emplean desde tiempos inmemoriales yestá restringida al tratamiento de enfermedades de transmisión sexual tales como la gonorrea y la sífilis. Se ingiere en forma de infusión tras hervir las hojas y la corteza y se aplica además simultáneamente en el cuerpo de la persona afectada en forma de pomada, que se obtiene a partir del tallo, la corteza y las hojas de la planta maceradas en agua y almidón de yuca. Entre otras plantas se encuentra el palo Caú de hacha que es un reconstituyente y se emplea para tonificar los músculos, para combatir la anemia, el reumatismo y la impotencia. Su preparación consiste en tostar el palo hasta que quede bien seco, luego se muele y el polvo resultante se hierve en agua y se toma tibio cuantas veces sea necesario hasta que los síntomas de estos males desaparezcan. Para el tratamiento de cálculos renales emplean el Palo de Arco y obtienen las cualidades curativas realizando el mismo procedimiento que con el palo Caú de hacha. El Guguli o guayaba de sabana, es una planta medicinal que se emplea para detener la diarrea. Se deja en remojo la corteza de esta planta por tres horas y se prepara una infusión en agua hervida que luego de reposar se le administra al enfermo tres veces al día hasta que desaparezca la diarrea. Para curar la tos, enfermedades inflamatorias y fiebre, emplean la mata conocida como pajarillo.


Curaciones Espirituales: Todas las comunidades indígenas consideran que si alguien sufre algún mal físico éste tiene su origen en la esfera de lo espiritual y que los síntomas son el reflejo de una mala influencia, una maldición o producto de una mala práctica como castigo por no realizar sus actividades con el debido respeto a todas las entidades que viven en el entorno. Para realizar alguna de estas curaciones el shamán diagnostica el mal del paciente empleando el enniógeno conocido como yopo. Se conoce como enniógeno aquellas sustancias que permiten al shamán entrar en contacto con los dioses creadores y la palabra significa “dios en nosotros”. El yopo junto a un baile que se ejecuta alrededor del enfermo, así como otros elementos y prácticas rituales son el medio que emplea el shamán para entrar en trance y solicitar así a los dioses creadores que descifren el origen de la enfermedad así como el tratamiento para poder atender al enfermo. En agradecimiento se les ofrecen las ricas comidas como muestra de agradecimiento y respeto a su poder y autoridad sobre todo lo existente. En el caso de los Piaroa un de los rituales shamánicos característicos de esta cultura es el llamado rezo y soplo. La sociedad Piaroa mantiene una estrecha relación con el macrocosmos y no desvincula en ningún momento lo terrenal de lo espiritual. Los médicos tradicionales o shamanes Piaroa existen como mediadores entre la vida terrenal y la espiritual y han equilibrado el comportamiento socio cultural del Piaroa a través del tiempo. Dependiendo de la actividad o proceso que amerite una respuesta para el beneficio del grupo, se establecen los lazos de comunicación con los entes apropiados.Las figuras del Yuawaruwa o dueño del soplo y del Meñeruwa o dueño del rezo, representan el más alto nivel de jerarquía espiritual dentro de la sociedad tradicional Piaroa. Cada comunidad tenía un Yuawaruwa o shamán especializado en curar a través del soplo y dos o más Meñeruwa o shamán del rezo y el dueño de la casa solía ser cualquiera de ellos. La función primordial del Ruwa Shamán es controlar las enfermedades a través de los mari, causantes de las mismas. Otra de las principales funciones es la purificación de los alimentos y bebidas a ser consumidas por los habitantes, empleando rezos y cantos sagrados. Todo Yuawaruwa es Meñeruwa, el primero diagnostica las enfermedades y dolencias a través del soplo, evaluando y prescribiendo los rezos que debe realizar el Meñeruwa al paciente para su curación. El constante contacto con el mundo espiritual realizado por los Yuawaruwa, así como el poder de diagnosticar la influencia de fuerzas sobrenaturales actuando sobre la comunidad, le concedían respeto y temor entre los miembros de la sociedad.

Curas Indígenas para la mordedura de Culebra: Existen muchas formas de tratar una picadura de culebra en las culturas indígenas que se encentran distribuidas en el estado Amazonas. Una de ellas es el empleo de la Rotocina o Ühüaju que es una planta medicinal usada desde tiempos ancestrales por la cultura Piaroa para tratar las mordidas de culebra. Las hojas se hierven en agua y sal, luego se deja reposar en un recipiente lo suficientemente grande para introducir la parte del cuerpo en la que está la mordedura de la culebra y se deja en remojo por cinco minutos mientras se frota la hoja en la piel con alcohol. También los indígenas Piaroa emplean una bebida medicinal que se extrae de las ramas y la superficie de los tallos del Yagrumo que es un arbusto también conocido como palo de culebra y que debe su apodo al empleo para la curación de cualquier mordedura de serpiente venenosa. Para preparar el medicamento a partir del palo de culebra se toma un trozo de la cubierta del tallo o una rama todavía verde que se agrega a una botella con ron blanco y se deja macerar hasta que alguien lo requiera. Mientras más tiempo tenga de maceración más efectivo se vuelve. Las hojas verdes de este arbusto se emplean además para aliviar los dolores de cintura y el de los riñones.Los indígenas Jivi además de conocer varias plantas que aplican para el tratamiento de la mordedura, poseen una oración que fortalece el ritual con el que se trata la mordedura de la culebra. El rezo en su idioma es el siguiente: “Pate Pate Alberri Alberri Jo Jo Jo” que traducido al español significa literalmente “Oriente Veneno Muere en el nombre del dios Jo Joven” Cultura Indígena Piaroa: El término Piaroa es una deformación de De’Aruwe que significa Dueños de la selva, por tal razón todos los demás ani-males son sus hermanos y descienden de troncos comunes primigenios. Por eso alimentarse de los animales selváticos, representa comerse a sus propios hermanos, pero su mitología ha creado un personaje llamado Muka-Kuyeli, que es un águila y tiene el poder de convertir en vegetal lo que come la sociedad Piaroa. En el Warime que es la más grande de las ceremonias Piaroa, el chamán o De’Aruwe dueño del canto, canta y sopla sobre las presas de los animales de cacería y se invoca a Muka-Kuyeli y de esta manera, el chamán adquiere los poderes de Muka-Kuyeli para poder transformar la carne en vegetal. Es una lengua estable con dos dialectos y está emparentada con la cultura Sáliva, sus hablantes se encuentran distribuidos por gran parte de los estados Amazonas y Bolívar, aunque sus comunidades se encuentran siempre cercanas a ríos y caños como el río Parguaza, caño Guayapo, caño Cuao, caño Autana, río Sipapo, caño Paria Grande, caño Paria Chiquito, caño Samaripo, caño Parhueña caño Marieta, caño Mosquito, caño Piedra, caño Camani, caño Parucito, caño Grulla, caño Mure y caño Piojo. También hay comunidades Piaroa en la margen derecha del río Ventuari, desde el caserío Morocoto hasta la cuenca del río Manapiare; en la margen derecha del río Chivapure y en el río Orinoco desde caño Piojo hasta San José de Puruname. Viven cerca de Puerto Ayacucho y la mayor parte de sus comunidades se encuentran inmersas en la selva montañosa. Para esta cultura no existen las fronteras, su ley es la de habitar la selva que es el centro de su cosmogonía. Se dice que sobre esta lengua y la Sáliva existe influencia de la familia Arahuaca o Arawaka. La denominación Piaroa es un término criollo para designar a esta cultura, en su idioma se autodenominan Uwotuja o Uhuothoj’a que significa “gente pacífica”. Según el censo indígena de Venezuela del año 1985 en Amazonas el pueblo Piaroa estaba integrado por 5.660 habitantes y en toda Venezuela se contaba un total de 7.030 hablantes de esta lengua y pertenecientes a esta cultura. La cultura Piaroa no está desvinculada de la concepción mítica, por ello realizan todas sus actividades de subsistencia unidos al conocimiento de su universo mítico con la ritualización para las cosechas, para la procreación, para la siembra, para poder talar árboles, para abrir caminos, para movilizar piedras, para pescar, cazar, viajar, relatar una historia, contar un cuento, cantar una canción, narrar un mito, hacer una oración o pronunciar una fórmula mágica, para explicar los principios religiosos de su cultura, cortar la materia prima que sirve para la confección de sus objetos y utensilios explicando además el porqué de cada pieza que elaboran. Sus manifestaciones artísticas no son artes de ver, son artes de descifrar y de leer, porque cada objeto y utensilio lleva implícito todo un conocimiento simbólico que muchas veces no es ni siquiera posible trasladarlo a la comprensión cabal de otro lenguaje. La cultura de los De’áruwa o Piaroa habita en las cuencas de los ríos Puruname, Sipapo, Autana, Cuao, Guayapo, Samariapo, Cataniapo, Paria, Parguaza, el Alto Suapure, la cuenca inferior del Ventuari, el valle del Manapiare, cerca de Puerto Ayacucho y el margen colombiano del Orinoco. Los poblados De’áruwa están formados por varias casas comunales o churuatas. Hombres y mujeres De’áruwa visten guayucos hechos con el algodón que cultivan en los conucos. También usan plumas para adornarse el cuerpo, además de coronas, tocados, brazaletes y collares hechos con dientes de caimán o báquiro ensartados con plumas multicolores. Los De’áruwa se pintan signos con sellos de madera que combinan diseños, formas y tamaños diversos. Consideran que llevan esos signos dentro del cuerpo.Son la representación gráfica de un saber adquirido con los años en complejas ceremonias. Los signos femeninos encierran a las mujeres en su destino de fertilidad y los masculinos someten a los hombres a los designios promisorios de la caza y a los poderes del canto shamánico. Poseen un extenso conocimiento botánico. En sus ceremonias rituales inhalan sustancias enniógenas, cuya preparación es muy cuidadosa. Cada shamán tiene su propia manera de hacerlas para lograr la mejor calidad posible. El yopo y los utensilios destinados a su consumo se guardan en pequeñas cestas tejidas en forma de caja, llamadas petacas o yoperas, que contienen un mortero de madera con su mano de moler, el inhalador, la brocha para agrupar el polvo alucinógeno, un estuche de caracol, el peine y una pluma de paují con la que mantienen limpios los canales del inhalador. El Warime es el rito más importante de los De’áruwa. Se trata de una ceremonia de fertilidad que se celebra cada tres años, durante la cual los báquiros, ancestros míticos, son atraídos desde sus zonas sagradas hasta su territorio. Requiere de la fabricación de objetos sagrados como máscaras, instrumentos musicales y vestimentas. Una máscara corresponde al báquiro, otra tiene la forma del mono blanco y una tercera representa a Re’yo, espíritu maligno de la abeja. Los instrumentos musicales De’áruwa imitan sonidos de los animales ancestrales. La wora, por ejemplo, es una flauta hecha de bambú que al ser tocada emite un sonido similar al rugido del jaguar. Otras flautas imitan el canto del tucán o el grito del mono aullador. Son objetos sagrados, pero también se fabrican hoy en día con fines comerciales. La vida diaria de los De’áruwa gira alrededor de los conucos. Durante las lluvias, cultivan plátanos, batatas, caña, piña, algodón, y sobre todo yuca amarga, su principal producto agrícola. Cazan durante la sequía, usando cerbatanas con las que lanzan dardos envenenados con curare. Los De’áruwa comen monos, cachicamos, chigüires y lapas, además de algunos reptiles, como la baba y el caimán, además de una gran variedad de peces y pájaros. Pero se someten a una serie de restricciones alimenticias; evitan la cacería del báquiro, su animal sagrado y evitan también la caza de piezas grandes como el venado. Recolectan frutas, insectos y serpientes. La recolección se lleva a cabo en expediciones en las que participan hombres, mujeres y niños. Al regreso de la faena, todo lo encontrado se distribuye equitativamente entre las familias que habitan la casa comunal. En algunos poblados De’áruwa donde prevalece un alto grado de cooperación en el grupo, los individuos go-zan de libertad para elegir sus actividades. Por ejemplo, un hombre no está obligado a cazar si prefiere quedarse en casa fabricando una cesta. La cestería es una práctica utilitaria para los De’áruwa. Fabrican catumares, mapires, sebucanes y guapas. Como en otros grupos indígenas de la región, la alfarería ha desaparecido por el uso cada vez mayor de recipientes de aluminio o plástico. Sin embargo, en la región del Alto Cuao, los De’áruwa producen algunas ollas y otros recipientes de barro que se usan para almacenar alimentos y líquidos.

Cultura Indígena Sáliva: En la comunidad de Puerto Lucera todos sus habitantes pertenecen a la cultura indígena conocida como Sáliva o Sáliba. Su lengua no posee filiación con ninguna familia lingüística del la región y en Venezuela tiene pocos hablantes. Son una comunidad fuertemente vinculada a la cultura criolla y en ella sólo cuatro personas hablan en la lengua de sus ancestros Sáliva. Benjamín Aguilar, Maria Adelina Aguilar, Jacobo García, Pablo Aguilar son esas cuatro personas que mantienen todavía el habla. Las nuevas generaciones están más vinculadas con los modos de producción y la cultura criollas.cabello y la punta del dedo meñique que servirá para vengar la muerte. Este ritual lo lleva a efecto una persona anciana que debe acercarse al cuerpo para aconsejarle al espíritu malo que debe salir de ese cadáver. La vestimenta que tenía la persona al momento de morir es guardada para hacer un guarapo con ella y enterrar tanto las vestiduras como a su propietario. Se cava un agujero mayor que la altura del cadáver y en él se colocan los objetos favoritos del difunto para enterrarlo con ellos.Antes de colocar el cadáver éste es envuelto en toldillo, que es una tela hecha de fibras vegetales, acostado en un chinchorro, un chamán le reza la cara a todos los presentes para que no tengan pesadillas y entierran al difunto. Luego cada uno de los asistentes agarra un puñado de tierra y se la arroja al hoyo, para demostrar el cariño y la estimación que le tenían al difunto y también para que éste no los asuste. Encima de la tumba colocan una totuma con agua, porque durante un tiempo el muerto no come nada. Pasados tres años realizan un guarapo para sacar los restos y los encargados de realizar tanto el desenterramiento como el guarapo son los familiares del difunto. Ellos lavan bien los huesos y los pintan con figuras, mientras bailan alrededor de los mismos para luego colocarlos en un baúl pequeño o en una tinaja. Una vez que terminan, lo dejan afuera de la comunidad, hacen otro guarapo y lo entierran en el mismo lugar donde había sido enterrado la primera vez. Realizan un segundo entierro para asegurarse que el cadáver haya quedado totalmente descarnado. Según la tradición Jivi, el espíritu de una persona cuando muere permanece junto al cadáver hasta que el mismo quede totalmente descarnado. En el lugar donde se reúne la familia y el grupo de vecinos se rezan una serie de oraciones destinadas al muerto para que no moleste a los vivos. Estas oraciones son dirigidas por el chaman, quien además realiza magia para aplacar al muerto. Si por alguna razón se siente la presencia del difunto y sigue molestando, los familiares le prenden fuego a la casa y se trasladan a otro lugar. El alma del muerto es llamada en esta cultura itomo. Si el ritual no se cumple el itomo permanece cerca de los familiares. En algunas comunidades se acostumbra además a no mencionar el nombre del difunto durante el primer año de su muerte para que el itomo no se apegue a la comunidad ni a la familia y para que le sea más fácil desprenderse del lugar y de los suyos. Hay comunidades Jivi en las que una vez los huesos han recibido la unción de las oraciones y la pintura, se introducen en grandes vasijas de barro cocido y se entierran cerca de las riberas de los ríos o en lugares ceremoniales destinados para tal fin. Como la mayor parte de las culturas indígenas hasta hace no muchos años acostumbraban a asentarse sólo por unos años en un lugar y luego desplazarse hacia otro sitio, establecerse durante un tiempo y volver a desplazar el asentamiento cuando las condiciones del medio ambiente declinaban; no se guarda memoria de los lugares más antiguos donde se establecieron asentamientos ancestrales. Cuentan los habitantes de la comunidad El Progreso, ubicada en la carretera nacional, en el eje carretero norte, que al excavar para dar inicio a la construcción de la escuela, se encontraron cinco grandes vasijas de barro que contenían huesos humanos. En posteriores excavaciones encontraron nuevas osamentas identificadas por los signos y modos de enterramiento como propios de su cultura. Aseguran que se trata de ancestros muy antiguos, de una comunidad que tal vez existió cerca de este sitio hace más de una centuria. Los habitantes de la comunidad protegen el terreno cercano a la escuela porque es un lugar sagrado que preserva y mantiene en el misterio de sus entrañas, la historia de sus antepasados.

Cultura Indígena Warekena: El nombre Warekena significa “nietos del picure”, animal sagrado del cual se consideran descendientes. Esta cultura se desprendió de un grupo social más amplio conformado por los Tariana, Baré, Tsatse y Wakuénai, lo cual se evidencia en la extraordinaria similitud lingüística y cultural que guarda con ellos. Pertenecen a la misma familia lingüística arahuaca, lo que se evidencia en la facilidad que tiene el Warekena para aprender otras lenguas y no sólo del grupo arahuaco. Por lo general, además de tres o cuatro lenguas indígenas, dominan el castellano, el portugués y el yeral, una lengua de la región que mezcla castellano, portugués y varias lenguas indígenas del grupo arahuaco. La lengua Warekena está hoy casi extinta y los warekena han adoptado la lengua de los Baniwa, grupo con el que comparten muchos rasgos culturales. La población Warekena habita principalmente en la comunidad de Wayanapi o Guzmán Blanco, a orillas del Guainía-Río Negro y en algunos sitios del caño San Miguel o Itini-Wini. Sin embargo, muchas familias emigraron hacia el Orinoco, el Atabapo y Puerto Ayacucho, como consecuencia del proceso de colonización y de la cruel explotación cauchera de los años 1913 a 1948. Una larga historia de contactos con caucheros, esclavistas, comerciantes y colonos en general hizo estragos en su cultura. Entre los Warekena capturados como esclavos para trabajar en la explotación cauchera hubo numerosos shamanes, depositarios de los secretos de su cultura que al morir se llevaron consigo la memoria de sus prácticas y ceremonias sagradas. Actualmente los Warekena acuden a los shamanes de sus vecinos Wakuénai en el Guainía, propiciando un renacimiento de sus ceremonias y rituales. Desde hace poco han vuelto a celebrar ritos de iniciación de jóvenes Warekena, en los cuales se retoman las enseñanzas de Nápiruli. De acuerdo con sus creencias Nápiruli les transmitió la esencia del ser Warekena y les enseñó las técnicas, los diseños y los colores de la cestería y la alfarería. Según su tradición, la arcilla utilizada en la confección de ollas y recipientes fue depositada en los ríos por el héroe cultural Mjupe Numana. La alfarería Warekena guarda así una íntima relación con creencias mágico-religiosas que reglamentan su fabricación. La alfarería se hace con la técnica de enrollado y alisado de cintas de arcilla. Las vasijas, una vez quemadas, se decoran con una papilla de barro suave mezclada con resinas vegetales que las hace impermeables. Desafortunadamente, como sucede con otros grupos de la región, la alfarería Warekena comienza a desaparecer remplazada por ollas y otros utensilios de plástico y aluminio.utilitarios, como guapas y manares, usados para el procesamiento de la yuca amarga. También es frecuente la fabricación de cestas de carga. Con la fibra de chiquichique, fabrican escobas que son usadas en tareas domésticas y otras de menor tamaño, que utilizan para esparcir la harina de yuca sobre el budare, durante el proceso de elaboración del casabe y el mañoco. La extracción del chiquichique ha dado lugar a un cambio en la economía de autoconsumo de los Warekena, quienes se han vuelto cada vez más dependientes de los comerciantes criollos. Estos han implantado en la región las fórmulas del trabajo asalariado. Muchas transacciones se hacen además según el sistema de “avances”. Los indígenas entregan conos de fibra a comerciantes y tenderos, quienes “adelantan” productos industriales como motores fuera de borda, telas, alimentos enlatados, anzuelos, municiones, azúcar, café, sal, leche en polvo, aguardiente y jabón. Estos bienes se cargan a una cuenta interminable que los indígenas no logran saldar, y que los endeuda de por vida. Para cubrir las apremiantes necesidades de subsistencia, dedican el poco tiempo libre que deja la actividad extractiva a la agricultura de tala y quema. Los conucos Warekena, similares a los de otros grupos étnicos de la región, se ubican en las cercanías del caño San Miguel. Durante la temporada seca, los Warekena se dedican a la pesca, utilizando trampas llamadas cacures y redes tejidas con fibra cumare fabricadas por ellos mismos. Y aunque menos reconocidos que los Ye’kuana, los Warekena también son buenos navegantes y fabricantes de curiaras.

Cultura Indígena Baré: Hay varios posibles significados del nombre Baré, uno de ellos indica que significa “compañero”. También se dice que la palabra podría derivar de “bari”, que significa “hombres blancos”. Los Baré hablan una lengua que pertenece a la familia lingüística Arahuaca, también conocida como Arawaka y se encuentra en un estado avanzado de debilitamiento lingüístico; está extinta en Brasil y los pocos hablantes que quedan en Venezuela tienen una edad muy avanzada. El territorio Baré se extendía desde Manaos a todo lo largo del Medio y Alto Río Negro y el brazo del Casiquiare, hasta algunas rancherías en el río Pacimoni. Situada en los límites del imperio español y portugués, la región fue escenario de continuas migraciones y disputas.Por algo más de un siglo después de la independencia de Venezuela, la administración política en la región del Río Negro estaba en manos de caudillos que se beneficiaron con la extracción del caucho, empleando a muchas culturas indígenas, persiguiendo a estas comunidades, cercándolas, obligándolas a dispersarse y replegarse de sus territorios ancestrales. Por ello los Baré están dispersos en la región del Casiquiare, en centros poblados criollos como Puerto Ayacucho, San Fernando de Atabapo, Solano, San Carlos de Río Negro, Santa Rosa de Amanadona y Santa Lucía. Poco se conoce acerca de cómo fue la vida económica, social y política de esta cultura cuando habitaban la región del Río Negro. Es posible que compartieran con otros grupos de la región los mismos medios de subsistencia, como la agricultura de conuco según el sistema de tala y quema, la recolección, la caza y la pesca. Se dice que la mayor parte de los trabajos agrícolas a excepción de la tala, eran tareas femeninas. Las mujeres se ocupaban de sembrar y cosechar yuca, hacer casabe y mañoco, atender los oficios domésticos, teñir y torcer fibras para tejer chinchorros, y hacer la alfarería. Se cuenta que la escasez de mamíferos de gran tamaño en la región hacía de la caza una actividad poco frecuente y por ello era propiciada mediante amuletos y fórmulas mágicas. Es probable que cazaran dantas, picures y lapas, además de algunas aves como pavas, paujíes y gallinetas. Usaban cerbatanas, arcos, flechas y algunas armas introducidas por los europeos, como rifles y machetes. Hombres y mujeres vestían guayucos confeccionados con marima. Desde hace tiempo, los hombres han adoptado el pantalón y las mujeres usan una falda larga. Entre los objetos de la cultura material Baré destacan los chinchorros tejidos con fibras de cumare, curagua y moriche. Estas fibras deshilachadas y secadas al sol, eran teñidas de rojo, morado y amarillo. Los Baré fabricaban con chiquichique toda la cordelería necesaria para pescar.

Lengua de la cultura indígena Baré: La lengua Baré conocida todavía por un reducido grupo de indígenas, se encuentra en vías de extinción. La cultura indígena Baré, también conocida como Barí, pertenece lingüísticamente a la familia Arahuaca también denominada Arawaka y sus orígenes como cultura se ubican en la región de Río Negro y sus afluentes conformados por los ríos Casiquire, Siapa, Baria y Guainia. La cultura Baré se ha desperdigado en todos los municipios occidentales del estado Amazonas. Es una cultura cuya lengua se encuentra en vías de desaparecer ya que quedan pocos hablantes. La lengua Baré presenta dos variedades dialécticas, una denominada Amanadona que se ubica en Río Negro, Santa Rosa y Pasimoni o Caño del Casiquiare la segunda variedad dialéctica se encuentra en el Casiquiare y es denominada Mandahuaca. Reproducimos aquí algunas palabras de la lengua Baré con su respectiva traducción al español: Pjáni o bána es casa o vivienda; Dádale, comida; Anikán, comer; Wárikan, cocinar; Kaméri, candela; Maséru, cambur; Jadúli, caimán; Puríya, catara; Yamás, catumare; Wátura, cestas altas; Siyála, cerro; Widába, cerbatana; Titjéte, cuchillo; Túbe, cumare; Jámu, culebra de agua; Tiema, danto; kiwitjkuan, descansar; Ejei, diente; dúmakja, dormir; Kabísi, escoba; Mukjáwa, escopeta; Jwinadi, estrella. Los cinco sentidos en lengua Baré se indican a continuación con su respectiva traducción al español: Ayadán significa vista y al mismo tiempo significa ver; Tjémuda es oído y oír; Wáka es olfato y oler; Anikán es gusto y comer y Obása significa tanto el sentido del tacto como agarrar. Otras palabras y frases en este idioma que refieren a los roles de la mujer Baré están: Casarse, kaníyuda; Ella quiere a su marido, bidek jáni idéka Mí; embarazo, tiwáu; Parir, Menú; Crecer, asibudán; amamantar a su hijo, dájka-Dia bidekáni ditare; Querer a su hijo, bidekáni idéka ejéntibe; Torcer cumare, wapírika túbe; Yo trabajo, nukawanaínda; ella teje mucho, ukjáneidaké Heli; Ella va a tejer chinchorro, junedán cuju miye; Trabajar conuco, kawanaíndani miyure; Sembrar yuca, piña, mapuey, cambur y tupiro: abana cujú kaniyate, mawájauli, jidíyo, maséru kubiyu; Arrancar yuca, wamúruka Cuvi kaniyate; Meter la yuca en el catumare, pjádaka kaniti íma y amási; Llevar su catumare, anabisán nuy llamáis; Hacer casabe, mañoco, catara, almidón, dékjada cujú, machuca, puríya y ménasa; Rallar yuca, wayanáka kaníti; Sebucán, saráma; Catara, puriyu; murujuí, wamurujui; Tisón, itiká wiit y Leña, itikje. Entre las palabras y frases que refieren a los roles del hombre Baré están: crecer, asibudán; enamorarse, mawísa; casarse, kaníyuda; hacer su casa, dékjada bidekáni pjáni; querer a su esposa e hijos: iísa bidekani niyu ejéntibe; con ese machete yo trabajo en el conuco, alí machétani ájau nuka wanáindaka; él está trabajando, ítana kawanaíndani; quemar y tumbar para hacer conuco, jkákadan; tumbar, aducán; tronco, oída; ellos trabajan, mekawanainda; alumbrar, akanán; cerbatana, wídaba; barbasquear, kúnada; caño, wábu; pescado, kubáti; barbasco, kúna; pescar, tjáwada; remar, tikuwájalia; canalete, nejéube; curiara, sáni; curbina, kúdi; bagre, kidijile; cazar, jamúduka; cotúa, kaduwa; paují, tibáyuli; escopeta, múkjawa y baquiro, jabía. Otras palabras en este idioma son: Abajo, idúkabi; acostarse, tíkjua; acto sexual, jánaba; ¿dónde?, awatáte; agarrar, abása o abasan; adivino, payé; ají, játi; ají verde, jatjíburi; barro, kakajali; bachaco, kúte; bagre, kilípi; bañarse, kawan; boca, núma; arcilla, típi; ánimo, jawíji; budare, búdareotáli y conuco, míyuli.

 
 
 
 
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